sábado, 16 de junio de 2018

LA IMAGEN INTERNACIONAL IMPORTA


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en el periódico digital CORRIENTE ALTERNA el  día 14 de junio de 2018

Partamos con un ejemplo: Colombia acaba de ser aceptada como nuevo país miembro de la OCDE y también como socio extracontinental de la OTAN. Venezuela, en cambio acaba de ser calificada por la mayoría de los países de la OEA como un país regido por un gobierno que carece de legitimidad y que se encuentra sumido en una grave crisis política, económica y humanitaria. 
Ninguna de estas decisiones, en un caso o en otro, implican, en lo inmediato, un beneficio o un perjuicio para los ciudadanos de los respectivos países. Tanto los venezolanos como los colombianos seguirán despertándose a la hora acostumbrada y dirigiéndose a sus respetivos trabajos, donde realizarán durante la jornada diaria más o menos el mismo trabajo habitual. Sin embargo, más allá de las apariencias o de los efectos de corto plazo, las consecuencias de mediano y largo plazo son de alta importancia para cada país.
Tener una buena imagen internacional es un activo de un país. Eso se traduce en beneficios financieros, comerciales y políticos. Los grandes poderes financieros del mundo contemporáneo estarán dispuestos a conversar, a negociar y eventualmente a apoyar y a comprar los bonos emitidos por un país que goza de buena reputación como país económicamente solvente y regido por buenas prácticas administrativas y gubernamentales. Eso incluye la seriedad de sus estadísticas económicas, la permanencia de los equilibrios macroeconómicos, y la transparencia de sus operaciones públicas y privadas. Si las decisiones de esos agentes financieros internacionales están permeabilizadas por la política o por la visión de los países desarrollados, es bueno que un país en desarrollo tenga el aval, en cuanto a buenas prácticas económicas, de los países que más peso tienen en la política y en la economía contemporánea. 
Un indicador económico que muestra en forma muy clara la imagen que se tiene internacionalmente de un país, es la tasa riesgo país. La tasa EMBI  - Emerging Market Bond Index – calculada por el JP Morgan Chase, es la más conocida y reconocida internacionalmente. Para el día 6 de junio, esa tasa era de 193 puntos para Colombia y de 465 para Argentina, país este último que ya había manifestado su necesidad de conseguir un crédito del FMI. Eso significa que Colombia debe pagar, en el mercado internacional de bonos soberanos, una tasa 1.93 % puntos más elevada que la tasa que pagan los bonos del Tesoro norteamericano, y Argentina debe pagar 4,6 puntos más que esta última.   Venezuela, en cambio presenta una tasa riesgo país para el mismo día, de 4466 puntos, es decir, que sus bonos deben pagar casi 45 puntos más que la tasa del Tesoro norteamericano para poder venderse en el mercado. Esa es una tasa absolutamente impagable. Significa, por lo tanto, que sus bonos están fuera del mercado financiero internacional.
También los agentes ligados al comercio internacional, de cualquier país del mundo, pero especialmente los más cercanos, estarán dispuestos a vender o comprar mercancías, provenientes o destinadas a un país que goza de buena capacidad de pago, que no está sumido en una crisis de su balanza de pagos, y que está inserto en los circuitos bancarios internacionales que hacen fluidas, transparentes y seguras las operaciones de pago. También la reputación como buen actor del comercio internacional hace suponer que se respetan las normas técnicas, sanitarias y aduaneras de mayor aceptabilidad internacional. 
En materia de inversión extranjera directa - que es un flujo que a los países les interesa que sea de gran volumen y de buena calidad, pues incrementa la disponibilidad de capitales y de tecnologías que están disponibles en el seno del país - también la imagen país es de gran importancia. La mayoría de los capitales que buscan en el mundo oportunidades de inversión aspiran a contar no solo con altas rentabilidades inmediatas, sino con estabilidad de las reglas del juego, sobre todo en lo que dice relación con las tasas cambiarias a las cuales podrán convertir en dólares sus ganancias en moneda local, y la libertad de que gozarán para remesar aquello a los países de origen. Obviamente les interesa también tener la certeza de que sus activos no serán expropiados, y en caso de serlos, recibirán una justa compensación. No es una buena imagen, en esta materia, carecer de libertad de cambios y tener más de media docena de casos conflictivos pendientes de resolución en el CIADI, que es la instancia donde las partes generalmente aceptan dirimir conflictos de esa naturaleza. Venezuela no goza en este campo de buenas estadísticas, pues muchas de las operaciones de este tipo carecen de la transparencia necesaria. Es dable suponer, en todo caso, que algunas inversiones extranjeras directas logran captar, pues, mal que mal, en el campo internacional hay empresas que son capaces de cualquier cosa con tal de obtener ganancias grandes y rápidas y salir corriendo, sobre todo cuando el país receptor tiene necesidad urgente de unos pocos dólares más.    
Venezuela no goza hoy en día de buena reputación como país económicamente solvente, ni como una democracia que respete las normas y derechos universalmente requeridas para calificar como tal. Sus relaciones políticas son malas con Estados Unidos y la mayoría de los países de la América Latina han criticado las prácticas económicas y políticas imperantes en Venezuela. Los europeos también hacen críticas en el mismo sentido. Puede que todas esa criticas sean falsas y mal intencionadas. Se puede polemizar hasta el cansancio sobre esos aspectos, y no es el objeto de este artículo. Pero lo seguro es que todo ello le hace mal a cualquier país que goce de esa imagen internacional. Si esa imagen es falsa, entonces estamos en presencia de una mala diplomacia y de una mala campaña de comunicación internacional. Si esa imagen corresponde con la realidad, entonces estamos en presencia de una crisis interna, que se agrava y se autopotencia por la imagen que proyecta internacionalmente. 
De nada vale consolarse diciendo que se goza de la amistad de países lejanos pero poderosos como China, Rusia, India o Turquía. Esos países no están presididos por ángeles ni por querubines, sino por gobernantes que buscan defender los mejores intereses de sus respectivas naciones. Los tiempos de la solidaridad internacional y del internacionalismo proletario ya quedaron atrás. Y todos y cada uno de esos países negociarán de forma diferente con un país aislado y que goza de mala imagen internacional – que carece en el fondo de real capacidad negociadora - que con un país que tiene buena imagen y que goza de alta aceptabilidad económica y política internacional. El aislamiento y la mala imagen tienen, por lo tanto, consecuencias económicas y políticas negativas para quien sufre esa situación y termina perjudicando a los ciudadanos de a pie de los países correspondientes.

miércoles, 13 de junio de 2018

CRISIS PETROLERA, POLÍTICA Y MORAL


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en el periódico digital CORRIENTE ALTERNA el día 11 de junio del 2018)

La situación que exhibe hoy en día Pdvsa - que se encuentra altamente endeudada y produciendo menos de 1 millón y medio de barriles diarios - pone de relieve varios otros aspectos de la situación nacional que han llevado al estado actual en que se encuentra la principal empresa exportadora del país. No queremos en este artículo analizar las consecuencias de la crisis petrolera - que son dramáticas - sino incursionar en sus causas.
En la actividad petrolera solo impera una empresa productiva, Pdvsa. No hay, por lo tanto, allí empresarios privados que puedan haber conspirado - con siniestros propósitos-  para no invertir y para hacer bajar artificialmente la producción, con el objetivo de perjudicar por esa vía al gobierno nacional. No. Allí todo lo bueno y lo malo que pueda haber sucedido es consecuencia del accionar del Gobierno, de su Ministerio de Petróleo y de la alta gerencia de la misma PDVSA, todos los cuales son rojos-rojitos. Toda la responsabilidad política y operativa es íntegramente de ellos.
La política de poner a Pdvsa como caja chica del gobierno, que la obligaba a asumir gastos sociales de todo tipo a lo largo del territorio nacional, demostró que termina por agotar las finanzas y la capacidad gerencial de una empresa que nació por y para producir petróleo y no para construir plazas ni para pintar escuelas. Se concibió a la empresa petrolera como una vaca lechera que se podía ordeñar sin descanso alguno, incluso sin proporcionarle alimento ni reposo. Esa concepción pasaba, entre otras cosas, por suponer que no se necesitaban de inversiones ni de mantenimiento alguno, pues la posibilidad de extraer petróleo era un regalo de los dioses que siempre iba a estar disponible.
La política de asociación con empresas extranjeras que llevó adelante el gobierno  - que siempre es una expresión de las modalidades que se quieren implementar en cuanto a inserción en las cadenas y los circuitos tecnológicos, financieros y comerciales del mundo globalizado de hoy en día -  demostró ser un rotundo fracaso. Se rompió con empresas extranjeras que estaban empujando la producción petrolera nacional hacía arriba, para sustituirlas por otras asociaciones realizadas sin estudios, condiciones, ni licitaciones previas y que no se tradujeron en más y mejores inversiones, ni en mayor producción, ni en incremento de las exportaciones.
La política de más que duplicar la nómina de la empresa petrolera, presidida por el clientelismo político, generó baja de la productividad y convirtió a la industria petrolera en un elefante pesado y adiposo. Además, esa política de contrataciones corre a parejas con la política de olímpico desprecio a todo lo que huela a meritocracia. El principio rector era que no se necesita de conocimiento ni de experiencia previa en la industria petrolera para ser parte de la gerencia media o alta. Solo se necesita lealtad política. Toda esa concepción demostró que conduce también a un rotundo fracaso. Pero ese mismo principio se emplea, desgraciadamente, en toda la administración pública y en todas las empresas estatales. 
Muchos elementos de esa gerencia media y alta de la empresa petrolera concibieron su nominación en tales cargos como un regalo personal que les permitiría enriquecerse en forma rápida, por la vía de cobrar comisiones a contratistas y proveedores, y gozar sin freno de todos los beneficios que ofrecía ser parte de una empresa grande y rica. Asumieron sus cargos por y para enriquecerse, sin ninguna vocación ni formación de servicio público. Por la vía de encarcelar y/o perseguir judicialmente a varias decenas de ex altos funcionarios de la empresa petrolera, se ha puesto de manifiesto hoy en día el ambiente moral que presidía esa actividad.
La caída de la producción no es, por lo tanto, ni un castigo de los dioses ni una mala jugada de la naturaleza. Es la consecuencia de una política miope que suponía que la renta petrolera iba a durar toda la vida, y de una actitud inmoral de muchos ejecutivos, que suponían que esa riqueza era suficientemente grande como para robarle una tajada sin que nadie lo notara ni lo lamentara. Basado en esas ideas se llevó adelante una política sectaria y clientelista de contrataciones, pues la industria no estaba al servicio del país, sino de los amigos y militantes. En la selección de la plana gerencial se despreció la calificación profesional. No se invirtió, ni se reparó, ni se hizo mantenimiento a la infraestructura productiva. Se rompieron los lazos con las empresas extranjeras que podían aportas capitales y tecnologías. Se concibió a la empresa petrolera como una piñata que había que reventar cuanto antes. Por todo eso, y mucho más, Pdvsa está como está. Pero lo más terrible de toda esta situación es que gruesa parte del aparato del Estado se maneja con los mismos criterios. Por eso el país está como está. 

EL DINERO Y LAS PARTES QUE LO COMPONEN


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición digital de TAL CUAL el día 13 de junio de 2018)

El dinero no es una categoría económica muy simple ni muy fácil de entender.
En algunos libros de texto se define el dinero como el o los activos que son de más alta liquidez en el seno de una economía determinada. Tener alta liquidez es más o menos lo mismo que decir que tiene un alto grado de aceptabilidad. En otras palabras, los activos que tienen alta liquidez son aceptados por todos los agentes económicos a cambio de los bienes y servicios que entregan, pues todos ellos están convencidos, a su vez, de que cualquier agente económico les aceptará esos activos a cambio de los bienes y servicios que ellos quieran adquirir. Cada uno acepta esos activos – dinero -porque están convencido de que todo el mundo se los aceptará a ellos. Ese pacto implícito en la aceptabilidad del dinero es lo que en última instancia mantiene al sistema monetario en funcionamiento.
Pero los activos de más alta liquidez no son solo los billetes y monedas en circulación. Hay bienes y servicios que no se pueden comprar ni vender en billetes, tales como un carro, o una casa, o un pasaje en avión.  Para comprar activos de esa naturaleza es necesario un cheque de gerencia, una transferencia bancaria o una tarjeta de crédito o de débito. Es decir, hay que pagar con activos diferentes a las monedas y billetes. Esos otros activos son, en última instancia, asientos contables en la contabilidad de los bancos, que pueden traspasarse de un agente económico a otro, según un sistema de órdenes que son claras, fáciles y transparentes.
Entonces, se acepta en Venezuela, y prácticamente en todo el mundo, que la composición del dinero no son solo los billetes y monedas sino también los saldos en cuenta corriente del público en el sistema bancario. Hay otros activos que también se incluyen dentro de la definición de dinero, pero dejemos por ahora las cosas hasta aquí. En los sistemas bancarios modernos, aun en los países más subdesarrollados, hay un alto grado de convertibilidad entre esos dos componentes del dinero. Los depósitos bancarios se pueden convertir en efectivo, y el efectivo se puede convertir en depósito bancario, mediante una relación de 1 a 1:  una unidad monetaria en efectivo se transforma en una unidad monetaria en depósito bancario, y viceversa.
Pero en nuestra original e insólita revolución, los depósitos en cuenta corriente no se pueden convertir en efectivo a voluntad del propietario de esos activos. Eso da lugar a que los depósitos, por un lado, y los billetes constantes y sonantes, por otro, se hallan convertido en la práctica en dos bienes diferentes, con roles y con valores diferentes. Un bolívar en cuenta corriente no vale lo mismo que un bolívar en billetes. Este último vale casi el doble que el primero.
En esas circunstancias, el aumentar la cantidad de puntos de venta no es la solución de nada. Si se aumentan los puntos de venta aumentará el uso de las transferencias bancarias y del uso de las tarjetas de crédito y de débito, lo cual es bueno. Pero si no se incrementan los billetes y monedas en la cantidad necesaria – en la cantidad que los agentes económicos consideren necesaria para llevar adelante sus transacciones habituales - la distancia entre ambos activos se seguirá ampliando, y el activo más escaso - los billetes, - se hará necesariamente más caro, aun cuando eso se condene y se reprima. Pero sucede hoy en día - y seguirá sucediendo – que los bienes escasos aumentan su precio con relación a los bienes más abundantes. Esa es una de las pocas leyes de universal aceptación que podemos encontrar en la ciencia económica.  

jueves, 7 de junio de 2018

SER PRESO POLÍTICO.


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición digital de TAL CUAL el día 7 de Junio de 2018)

Todo aquel que en algún momento de su vida ha pasado por la circunstancia de estar preso por sus ideas políticas, se siente solidario con todos los presos políticos del mundo, sin importar si sus opresores se dicen de izquierda o de derecha.
Todo aquel que ha estado preso por razones políticas conoce la angustia de no saber cuánto tiempo se prologará su cautiverio, ni en que condiciones se desenvolverá. El que ha sido juzgado, en cambio, por delitos contemplados en los códigos, y que ha sido condenado a una determinada pena, sabe a que atenerse respecto a su futuro. Aun cuando piense que la condena es injusta, sabe cuánto tiempo durara, y sabe la razón de su encierro. Y aun cuando esté preso, tiene determinados derechos que la sociedad le asegura, por lo menos en los países medianamente civilizados.  El preso político no sabe nada de aquello. Estará preso hasta que su carcelero lo estime conveniente y las condiciones de su encierro pueden cambiar de la noche a la mañana. Carece de todo derecho.
Todos los derechos más elementales que le dan sentido y dignidad a la existencia humana quedan sujetos a la arbitrariedad de su carcelero. Este puede alimentarlo o no; puede permitirle ver a sus hijos o a sus esposas o no permitirlo; puede torturar su mente o su cuerpo o dejarlo tranquilo; puede permitirle literatura o correspondencia o dejarlo sin ellas.  
No hay defensa ni apelación posible cuando se desconoce la acusación. No hay alegato posible cuando no hay juez ni tribunal. Nada de lo que haga o de lo que diga puede determinar sus condiciones de existencia cotidiana ni su cercanía con la libertad. Su impotencia es total. Su situación no es solamente una situación distinta a la del ciudadano que camina por las calles. Es la negación misma de toda ciudadanía. Al preso político todos los derechos contemplados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la Constitución de su país y en los demás códigos legales le han sido negados. Todos los avances de la humanidad a lo largo de los siglos, en el campo de los derechos humanos, se han esfumado para el preso político. La civilización no solo se detuvo para él, sino que retrocedió unos cuantos siglos.  No tiene derecho a nada. Depende en forma absoluta de la arbitrariedad de su carcelero.  Queda sujeto a la incertidumbre total sobre su presente y su futuro. No tiene, para soportar todo aquello, sino el cariño incondicional de sus familiares más cercanos, la solidaridad de sus compañeros de dentro o de fuera de la cárcel, la fuerza de sus ideas y la certeza de que el futuro pertenece a los justos, a los demócratas, a los que tienen hambre y sed de justicia y a los que creen en la fraternidad entre todos los hombres. 
Me alegro, por lo tanto, por cada preso político menos que haya en nuestra América.  Me alegra más aún si varios de ellos han recuperado su libertad. Me alegra también que la sociedad no se olvide de los que están en la terrible circunstancia estar preso por sus ideas políticas. 

miércoles, 6 de junio de 2018

PROVENEZUELA


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición  digital de TAL CUAL el día 5 de junio del 2018)

El gobierno de Venezuela acaba de crear un nuevo organismo estatal denominado ProVenezuela, que se define como una “agencia de promoción de inversiones y exportaciones”. Esta es una buena iniciativa. En realidad, muchos países de América y del mundo tienen organismos similares, y en nuestra región tenemos ProColombia, PromPerú, ProChile, ProMéxico, etc. Se trata, en todos los casos, de organismos especializados, de alta capacidad profesional, que asumen la compleja tarea de promover, en beneficio de un país determinado, las inversiones y las exportaciones en el plano internacional. Hay, por lo tanto, una experiencia acumulada, que debe ser aprovechada, de modo de no intentar inventar nuevamente la rueda, y de no cometer errores que se han cometido en otras circunstancias.
Lo primero que se debe tener en consideración es que un organismo de esa naturaleza no puede convertirse en un mero organismo de propaganda y de agitación internacional del gobierno de turno, cualquiera que este sea. Muy por el contrario, tiene que ser un organismo que lleve adelante políticas de estado, que sean de largo plazo, y que reúnan detrás de si a todos los sectores políticos, económicos y sociales. Y para llevar adelante políticas de estado hay que generar consensos respecto a lo que el país quiere en materia de inversiones y en materia de exportaciones, o en otros términos, respecto a las metas y las modalidades a través de las cuales el país pretende integrarse a las grandes corrientes comerciales y financieras del mundo contemporáneo.
No puede ser lo mismo, por ejemplo, un organismo que asume como meta que el país se vincule a la economía internacional vendiendo recursos naturales con poco valor agregado, que si asume como propósito de largo plazo potenciar las exportaciones manufactureras o las ventas de bienes y servicios de alta tecnología. En síntesis, las metas de largo plazo determinan lo que ese naciente organismo puede llegar a ser, así como los agentes económicos con los cuajes se relacionará dentro y fuera del país.
El ser un organismo que lleve adelante una política de estado debe conducir, entre otras cosas, a convocar en su seno, como personal técnico y gerencial de planta, a los mejores economistas, licenciados en comercio exterior o egresados de carreras afines de nuestras universidades, y que preferiblemente tengan experiencia en el campo empresarial y del marketing y que sean elegidos por medio de concursos abiertos y transparentes.  No se puede cometer el mismo error que se cometió en la industria petrolera, donde se hizo cuestión de honor poner en cargos directivos a gerentes medios y altos que nada sabían de la actividad petrolera, y cuyo único mérito era tener un alto grado de lealtad hacia el gobierno rojo rojito y hacia el dinero fácil. 
Toda vez que la idea central tiene que ser organizar, capacitar y apoyar la actividad exportadora de las empresas nacionales, hay que convocarlas a todas ellas a las actividades que se lleven adelante desde ProVenezuela -  desde integrarse a comités de exportadores, hasta participar en ferias o misiones comerciales, o a ser beneficiados de la inteligencia comercial que se genere. No se puede actuar con el criterio sumamente erróneo de trabajar con empresas que no tienen ninguna capacidad exportadora, pero están vinculadas al accionar gubernamental, y por ello se les proyecta como cartas de presentación del país en el plano internacional. Tampoco se debe dejar de trabajar con empresas que tienen capacidad exportadora, o que pueden llegar a tenerla en un futuro cercano, y se les deja fuera por consideraciones políticas.
Aprender a generar y a asumir una política de estado no es una cosa fácil, pero es quizás el primero de los grandes desafíos que debe enfrentar esta naciente institución.

miércoles, 30 de mayo de 2018

CONTRA LA CORRIENTE: CAIDA DE LAS EXPORTACIONES


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición digital de TAL CUAL el día 30 de mayo de 2018)

Según un reciente informe elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo, BID -titulado Termómetro del Comercio Internacional -  las exportaciones de la América del Sur crecieron en el transcurso del primer trimestre del 2018 en un 10.4 % con relación a lo sucedido en el mismo período del año anterior. Se trata, indudablemente de una buena tasa de crecimiento para cualquier país y para cualquier región del planeta.
Los países que lideran esa expansión de las exportaciones son Chile, con una tasa de 24.3 %, Bolivia, que crece a un ritmo de 21.9 %, Uruguay que lo hace a una tasa de 16.1 % y Colombia que incrementa sus exportaciones a una tasa de 13.9 %.
En toda la América del Sur hay solo dos países que no incrementan sus ventas al exterior, en el período analizado, sino que incluso decrecen en lo que respecta a este indicador: se trata de Paraguay, cuyas exportaciones cayeron en un 6.7 % en el primer trimestre de este año, y Venezuela, que presenta una baja de 7,8 %.  Obviamente, cuando de promedios se trata, la fuerte caída de uno de los países considerados, hace disminuir el promedio para todos. Por lo tanto, sin Venezuela y Paraguay, el crecimiento regional sería mejor aún que ese 10.6 que ya hemos mencionado.
¿Porque decrecen las exportaciones venezolanas? No se trata de las exportaciones no petroleras – que es un indicador que se suele y se debe analizar – sino de las exportaciones totales, compuestas en un 90 % o más por petróleo. Si las exportaciones totales decrecen en un 7.8 % no puede sino significar que las exportaciones petroleras han caído en una tasa cercana, sin perjuicio de que también hayan caído las exportaciones no petroleras. Como el petróleo ha experimentado un leve incremento en su precio internacional a lo largo del presente año, solo queda llegar a la conclusión – dos más dos son cuatro - de que el volumen de exportaciones petroleras ha disminuido. En otras palabras, que ha caído la extracción, la producción, la refinación y a exportación de petróleo.
Más claro aún: han llevado a la principal industria del país prácticamente a la peor situación de su historia. Eso es consecuencia de la política miope que suponía que la renta petrolera no se iba a acabar nunca, pues era un regalo de los dioses, y que no dependía de las inversiones, ni de la reposición, ni del mantenimiento, ni de nada. Ordeñaron a la industria petrolera sin compasión. Metieron a más de 100 mil trabajadores en su nómina. Hicieron descender violentamente la productividad. La obligaron a meterse en negocios y actividades que nada tienen que ver con la actividad petrolera ni energética. Ahuyentaron a las empresas extranjeras que podían aportar capitales y tecnologías. Despreciaron la capacidad técnica o profesional de los gerentes medios y altos, valorando solo la lealtad política. Muchos de ellos se enriquecieron por medio de prácticas comerciales ilícitas, y están prófugos o en la cárcel. En síntesis, no dejaron error que no cometieron. 
En nada de todo esto tiene responsabilidad alguna el resto de la sociedad civil, política o económica del país. Se trató siempre, hasta el día de hoy, de un coto cerrado del gobierno y de los rojos rojitos, que cargan con toda la responsabilidad de tener a Pdsa y al país en la situación en que se encuentra.

miércoles, 23 de mayo de 2018

COMERCIO ELECTRÓNICO


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición digital de TAL CUAL el día 23 de mayo de 2018)

Una amiga mía que se casó recientemente encargó su traje de novia a una empresa china, que mediante catálogos electrónicos, ofrecía diferentes modalidades de esa mercancía para usuarias de todo el mundo. Para acceder a ello había que enviar las medidas exactas -tomadas de acuerdo a ciertos patrones claramente establecidos - y hacer el pago por medio de tarjeta de crédito o por transferencia bancarias de fácil acceso en la región americana. El traje llegó en perfectas condiciones y absolutamente dentro de los plazos establecidos. Además, se le podía hacer seguimiento al paquete correspondiente en su recorrido a lo largo del planeta. Si los chinos pueden hacer ese tipo de exportación electrónica, se pone que relieve que ello es posible y puede realizarse en forma masiva y habitual por cualquier exportador del mundo…. siempre y cuando se den las condiciones normativas, organizacionales e infraestructurales necesarias.
En primer lugar, para vender por vía electrónica a nivel internacional, se necesita tener páginas web suficientemente amigables y atrayentes, que puedan ser consultadas por cualquier usuario potencial del planeta Tierra y tener conectividad las 24 horas del día.
También se necesita un grado de apertura financiera internacional que permita a las empresas exportadoras tener cuentas en dólares en bancos de diferentes regiones del mundo, que sean accesibles por parte de los consumidores, y desde los cuales se puedan hacer transferencias a la casa matriz cuando se estime conveniente. También se necesita poder cobrarse por la vía de debitar tarjetas de crédito o de débito de validez internacional.
Si la empresa exportadora necesita repuestos o insumos importados, lo cual es lo más usual, se necesita, desde luego, poder realizar los pagos vía transferencia desde los bancos locales a los bancos de destino, o el uso de tarjetas de crédito o de débito, lo cual requiere, a su vez, de una cierta apertura de la cuenta de capitales.
Otro requisito importante es contar con empresas de transporte internacional que se encarguen de mover y entregar las mercancías a lo largo del planeta. Ese tipo de empresas se han desarrollado bastante, exhiben elevados niveles de eficiencia, y no es difícil contar con ellas, siempre y cuando se les deje establecerse y funcionar en un determinado país. Obviamente esas empresas, siendo empresas extranjeras, requieren remesar periódicamente a sus casas matrices, las ganancias que obtengan en las economías locales.
Otro aspecto importante es la normativa aduanera. Si cada caja con mercancía destinada al extranjero debe ser abierta en aduana y registrada minuciosamente, lo más probable es que el sistema sufra grandes retrasos y grandes pérdidas económicas y de competitividad.  Eso se puede solucionar si al momento del envío en la empresa de courrier la caja genera una guía que va en forma inmediata y electrónica al servicio de aduanas, el cual aprueba o rechaza ese envío, en un lapso de 24 horas. Con ello la caja llega a puerto con esa decisión ya tomada sobre ella, y el servicio tributario se reserva el derecho a abrir en forma aleatoria un porcentaje pequeño de cajas.
Si las normas cambiarias del país exigen liquidar en las ventanillas oficiales los dólares recibidos, la información generada en la empresa receptora de las cajas, que viaja electrónicamente en cosa de segundos al órgano tributario, puede proporcionar toda la información que se necesite. Si los envíos menores a ciertos valores quedan exentos de la liquidación obligatoria y/o de ciertos pagos aduaneros, tanto mejor.  
El comercio electrónico puede que no sustituya en forma absoluta al comercio convencional, pero ha venido ganando espacio en forma creciente y lo seguirá haciendo en el futuro cercano. Los países que quieran potenciar sus exportaciones - sobre todo las de manufacturas y las destinadas directamente al consumidor final - tienen que prepararse para ello. Llegar de último nunca es buena cosa.

miércoles, 16 de mayo de 2018

VENEZUELA Y LA INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición digital de EL MUNDO ECONOMÍA Y NEGOCIOS el día 11 de mayo de 2018)


No parece que le haya ido bien a Venezuela en materia de inversión extranjera directa. Esta categoría económica internacional mide el grado en que una economía logra nutrirse de aportes de capital provenientes del extranjero, que lleguen para levantar empresas en las cuales los mismos tengan un grado de control importante. En otras palabras, se trata de fondos provenientes de exterior que vengan a correr riegos, a levantar empresas, a producir bienes y servicios, a contratar mano de obra, a aprovechar recursos naturales existentes, a potenciar exportaciones y/o a aportar tecnologías.

Según datos recientes de Cepal – que en lo que respecta a Venezuela solo alcanzan hasta 2015- se muestra que en ese año, la inversión extranjera directa en todo la América del Sur -desde la frontera colombo panameña al sur -  conformada por 10 países, alcanzó a 131 mil millones de dólares. De esa cantidad Venezuela captó un porcentaje cercano al 1 % - 1.383 millones de dólares - lo cual es manifiestamente un porcentaje que no se corresponde con su peso demográfico, geográfico ni económico. Los países que captaron los mayores porcentajes fueron Brasil – con el 56.7 % -  Colombia -con el 10.3 % - Chile – con el 9,2 % y Perú – con 5.2 % - es decir, países a los cuales les va bien en lo económico.

Venezuela tiene hoy en día condiciones económicas que podrían interpretarse como muy favorables para el inversionista extranjero. En este país, con un millón de dólares es posible comprar más activos económicos – empresas, departamentos, tierras, vehículos – que en cualquier otro país de América del Sur. Con 100 millones de dólares es posible comprarse una cantidad de activos considerables. Todo lo que se quiera comprar sale aquí más barato que en otros países de la región. Además, la mano de obra es barata, y las leyes existentes en materia de IED dejan abierta la puerta como para negociar condiciones especiales cuando se crea que las circunstancias lo ameriten.

¿Por qué la inversión extranjera, entonces, no llega? ¿Por qué el famoso arco minero no atrae a empresas nuevas que quieran incursionar en la minería del oro o de los diamantes? ¿Por qué las miles de fábricas que han cerrado sus puertas no son inmediatamente adquiridas por capitalistas extranjeros, a precio de gallina flaca?

Hay, al menos, dos respuestas a esos interrogantes: las IED no llega por las condiciones políticas y por las condiciones legales. La mayoría de los inversionistas extranjeros son empresas que hacen cálculos de largo plazo. No son aventureros que vengan por un año o dos, a ganar lo que se pueda y salir cuanto antes, aun cuando éstos también existen y se hacen presentes.  Pero el que quiera venir por cinco o más años necesita seguridad jurídica y seguridad política y parece que ninguna de esas dos condiciones están presentes en la Venezuela de hoy. Y no nos referimos a que un mismo equipo gobernante se mantenga en el poder, sino a que exista una institucionalidad que sea aceptada y apoyada por los actuales gobernantes y por sus opositores, de modo que esa institucionalidad se mantenga, aun cuando cambien los gobiernos. Pero nada de eso existe. Así que solo nos quedamos con el 1% de las inversiones extranjeras de la región y con una buena cantidad de aventureros.      

LAS REMESAS


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición digital de EL MUNDO ECONOMÍA Y NEGOCIOS el día 10 de mayo de 2018)

Este gobierno se está acostumbrando a pegarse tiros en el pie. Eso hizo cuando suprimió los vuelos de Copa, desde y hacia Venezuela, o cuando quiso cortar el comercio con Aruba y Curazao. O cuando pone tantas trabas a la exportación de bienes no petroleros, que termina por inhibir el desarrollo de esa actividad, matando una posible gallina de los huevos de oro.
Ahora, el último caso de esa naturaleza tiene que ver con cerrar la posibilidad de que los venezolanos que están en el exterior envíen remesas a sus familiares en Venezuela. Esos envíos tienen, en primer lugar, un alto carácter fraternal y humanitario. Los que salieron y están comiendo tres veces al día, quieren colaborar de alguna forma con familiares que quedaron en Venezuela y que están pasando hambre pura y dura, o por lo menos, están sufriendo grandes estrecheses económicas.  ¿Tiene eso algo de malo? ¿No se inscribe aquello en lo más noble y generoso del alma humana? ¿No es lícito ayudar a familiares aun cuando los separen miles de kilómetros de distancia? Pero el gobierno no demuestra ninguna simpatía por los canales formales o informales que han surgido para facilitar esos envíos.
En toda América Latina y el Caribe, los países no solamente reciben remesas desde el exterior, sino que las facilitan y las promueven, pues esos ingresos no tienen sino consecuencias positivas para los países y para los gobiernos respectivos.  Según cifras del Centro de Estudios Monetarios de América Latina, CEMLA, en 2015 América Latina y el Caribe recibió 65,6 miles de millones de dólares por la vía de remesas, y esa cantidad subió a 69.5 mil millones de dólares en el año 2016.
En La América del Sur, Colombia es el principal receptor de remesas alcanzando la cifra de 4.635 millones de dólares en el año 2015.  Le sigue Perú, con 2.725 millones de dólares. Después viene Brasil, con 2.459 millones de dólares.
En Centroamérica, el proceso de recepción de remesas es más intenso aún.  Guatemala figura recibiendo 6.285 millones de dólares, seguido de El Salvador que recibe 4.270 millones de dólares.
Sin embargo, el gran receptor es México, por la alta cantidad de mexicano que residen en Estados Unidos, que recibió en 2015 24.792 millones de dólares.
A ninguno de los gobernantes de esos países se le pasaría por la cabeza poner dificultades a la recepción de esas remesas.
Por razones humanitarias y por razones de buena economía esas remesas deberían preservarse y promoverse. Prohibirlas o reprimirlas atenta contra la generosidad intra familiar - que no se rompe con las distancias - y ayuda a contraer más aun las alicaídas arcas estatales.
Pero pretender que esas modestas cantidades de dinero que llegan gota a gota desde el exterior se cambien dentro del territorio nacional a tasas fijadas por el Estado, y a través de los canales que el Gobierno determine, es burlarse de los que envían y de los que reciben. Es no comprender, además, que esas remesas tarde o temprano ayudan a la economía nacional, por la vía de bajar o contener el precio de la divisa y/o por la vía de aportar ingresos a sectores nacionales que mucho lo necesitan, lo cual contribuye a aliviar, al menos en parte, la presión social que necesariamente se vuelca sobre el gobierno.


LA REVALUACIÓN DEL DÓLAR


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición digital de TAL CUAL el día 16 de mayo del 2018)

La economía no es tan compleja como el gran público supone y como algunos economistas intentan hacer creer. Veamos, en los términos más simples posibles, el problema actual de los flujos internacionales de divisas y el precio del dólar, por lo menos en el ámbito latinoamericano. 
Las tasas de interés en Estados Unidos han subido y/o amenazan con tener aumentos en el transcurso del año. Los bonos de la reserva federal están pagando una tasa cercana al 1.5 %, lo cual es el piso para todo el resto del sistema financiero norteamericano e incluso mundial. Pero que sea el piso - es decir, la tasa más baja a la cual se pueden colocar fondos en el sistema financiero - implica que todo el resto de las colocaciones posibles ofrecen tasas más altas. Eso hace que muchos capitales que andan por el mundo en busca de colocaciones rentables miren y viren crecientemente hacia los Estados Unidos y hacia las diferentes opciones que ofrece el sistema bancario y/o financiero de dicho país.
Que los capitales, sobre todo los de corto plazo, busquen el mercado norteamericano implica que abandonan a los países llamados emergentes - los países en desarrollo pero con mercados financieros y bursátiles relativamente ordenados - generando en estos últimos una menor oferta de dólares en el mercado local. En otras palabras, hay una cierta salida de capitales desde los países emergentes hacia Estados Unidos. Eso trae como consecuencia que el dólar se hace más escaso en los países de salida, y por lo tanto más caro. Se generan fuerzas que apuntan hacia la devaluación de la moneda local de esos países, o lo que es lo mismo, hacia la revaluación del dólar.
Si se revalúa el dólar - en México o en Chile, en Colombia o en Brasil, y sobre tdo en Argentina – para nombrar los países en que este fenómeno se ha presentado con mayor fuerza en el transcurso de mayo -  hay varias consecuencias en las economías locales. Por un lado, se benefician los tenedores de dólares, públicos o privados:  bancos privados, bancos centrales, algunas empresas, y también ciudadanos que tuvieron la precaución de ahorrar en dólares. En líneas generales se benefician todos los que tienen activos en dólares, incluida en esta categoría las deudas por cobrar. Se perjudican los consumidores y los importadores, que tienen que sacrificar una cantidad mayor de sus activos e ingresos en moneda local para poder adquirir un dólar, o adquirir los bienes que se adquieren con dólares. También se perjudican los que tienen deudas nominadas en dólares. Los exportadores, por otro lado, se benefician, pues reciben una cantidad mayor de moneda local por cada dólar que consiguen por la vía de sus ventas internacionales. 
El alza de la tasa de interés norteamericana no es la única razón por la cual se produce la revaluación del dólar en los países emergentes. Hay elementos locales que ayudan o que empujan en la misma dirección, tales como el déficit fiscal o el déficit comercial. También hay elementos contrarrestantes, que ayudan a que los elementos externos no golpeen a la economía local con mucha fuerza, tajes como el volumen de reservas que se hallan acumulado en el Banco Central, y que puedan ser utilizadas como colchón de ajuste frente a la salida de capitales privados, o la capacidad de endeudamiento que tenga el país. La suma y las restas de todos estos elementos determinará si el país entra en crisis o si se capea la situación con seguridad y elegancia. En alguna medida, eso es lo que ha estado pasando en el último mes en muchos países de nuestra América Latina.

miércoles, 9 de mayo de 2018

RECONVERSION MONETARIA: GRAN COSOTA


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición digital de TAL CUAL el día 9 de mayo de 2018)

La reconversión monetaria consiste, en lo sustantivo, en quitarle tres ceros a la actual estructura monetaria. O dicho en otras palabras, lo que antes valía mil bolívares fuertes, ahora tendrá un valor de un bolívar soberano.
Esta medida ya estaba, en la práctica, en vigencia -de hecho, aun cuando no de derecho -  pues la mayoría de los consumidores y de los comerciantes, enfrentados a los precios de mercado, preferían hablar de un valor de 350, en vez de decir 350 mil. O de mil, en vez de un millón. Y así. Ya todos entendían, y se ahorraban palabras que enredaban las cosas más que aclararlas.
Esta medida tiene algunas cosas buenas. Desde el punto de vista contable ayuda a que las máquinas y los hombres puedan simplificar los números que deben registrar. Trabajar con 6, 8 o 10 dígitos es una cuestión complicada desde el punto de vista de los registros contables, que muchas veces no están adaptados para trabajar con tantos dígitos. Hasta allí las cosas positivas.
Pero, desde el punto de vista monetario hay cuestiones más importantes de las cuales preocuparse. La primera y más importante es la hiperinflación. La reconversión monetaria no tiene nada que ver con una política antiinflacionaria. Mas aun, pone de relieve que se carece de una política de esa naturaleza. Tiene, sin embargo, mucho que ver con la inflación que ha tenido lugar en los últimos años en el país. Hace pocos años, nació el bolívar fuerte - que a su vez equivalía a 1.000 de los bolívares sin apellido - y ahora nace el bolívar soberano - que equivale a 1.000 bolívares fuertes. Entonces, desde un nacimiento al otro ha tenido lugar una inflación de 100 mil %, -repetimos: cien mil por ciento- en el supuesto de que el bolívar fuerte haya tenido, en su momento inicial, un poder adquisitivo cercano a lo que se puede comprar hoy en día con el bolívar soberano, es decir casi nada. Téngase en cuenta que un café pequeño tiene un valor cercano a los 150 mil bolívares fuertes, dependiendo de donde lo compre, y ahora tendrá un valor de 150 bolívares soberanos.
Se han cambiado los nombres, se ha cambiado la forma de medir los precios, pero no hay nada en esa reconversión monetaria que permita pensar que se está en presencia de una política de control de la inflación.
El segundo gran problema monetario que existe hoy en día en el país es que el valor total de todos los billetes y monedas que circulan en la economía nacional es un porcentaje muy bajo del valor de todos los bienes y servicios que se transan habitualmente. Más aun, este último valor aumenta día a día, mientras que el monto del efectivo monetario se mantiene estancado, o no crece a la misma velocidad. De allí el extraño fenómeno que se ha generado en este país de que los billetes, habiéndose convertido en un bien escaso, tienen un precio en el mercado superior su valor nominal o facial. Hay, por lo tanto, que imprimir y echar a circular una cantidad mayor de efectivo – billetes y monedas – que mantenga una proporción más adecuada con los bienes de servicios que se transan en el mercado nacional. Y la mera reconversión monetaria no asegura que se cumpla ese propósito. Es posible que la reconversión implique en su primer momento la presencia de nuevos billetes y monedas, que tengan a su vez más valor nominal, pero la inflación, que no parece detenerse, volverá nuevamente escasos esos nuevos billetes, igual como volvió escasos los billetes que estaban nominados en bolívares fuertes. 

lunes, 30 de abril de 2018

CIRCULO PERVERSO

(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición digital de TAL CUAL el día 30 de abril de 2018)

Cuando a un drogadicto se le quita la cantidad de droga que consume habitualmente, los sufrimientos de éste suelen ser mayúsculos. Pero si se le da su cuota habitual de droga - o un poco más, en el caso que la necesidad vaya en aumento - el cuadro se repetirá al cabo de unos pocos días: necesitará nuevamente de la droga, quizás incluso en mayor cantidad, pues si no, su vida misma estará en peligro. El darle la droga no soluciona desde luego su problema, sino que lo que hace es meramente ayudar a generar un nuevo eslabón de una cadena que no tiene fin: la droga calma - por lo menos parcialmente - los sufrimientos del momento, pero reedita y se refuerza la necesidad de la misma al día siguiente.
Algo parecido sucede con los aumentos de salarios decretados periódicamente por el gobierno actual. Se necesita ese aumento pues la gente está desesperada, está pasando hambre pura y dura; todo sube de precios día a día; tenemos la mayor inflación de la historia de Venezuela y casi del mundo entero; el salario disminuye permanentemente su valor real, es decir, su capacidad adquisitiva; la cesantía aumenta y la producción cae. En esas condiciones, entre recibir ese aumento y no recibirlo es mejor recibirlo. Si no, los sufrimientos de los sectores más pobres de la población serían más altos todavía. Y mientras más elevado sea ese aumento, mejor y más grato será su efecto en el momento en que se recibe. Pero por obra y gracia de ese aumento de salarios, la inflación será más elevada en el futuro cercano y más aumentos de salarios se necesitarán en las semanas o meses venideros.
Se está en un círculo vicioso: el gobierno lanza plata a la calle, sin ton ni son, por la vía de nuevos aumentos salariales para la inmensa masa de funcionarios públicos – y por muchas otras vías también - todo lo cual se financia por la vía de la pura y simple emisión monetaria.  El gobierno funciona con un presupuesto deficitaria que se financia directamente por la vía del Banco Central, el cual, además, facilita a PDVSA una cantidad grande de liquidez monetaria, mes a mes, para que esa empresa pueda financiar todo o parte de sus gastos operativos. Esa política genera inflación. Una altísima inflación. De pasada, una cantidad importante de empresas medianas y pequeñas no puede financiar los aumentos salariales y se ve obligada a cerrar sus puertas, con lo cual la producción baja, disminuye la cantidad de salarios que se pagan en el seno de la economía, y el problema se agrava por todos lados. Frente a ello, la solución gubernamental es sencilla: decretar periódicamente aumentos salariales, de modo que se calme el desespero del momento, aun a costa de asegurar la repetición de todo este drama dentro de uno o dos meses, o incluso de períodos de tiempo cada vez más breves.
Si no se puede, por alguna razón, someter al drogadicto a una política seria de sanación, lo mejor es darle su cuota de droga cada vez que la necesite. Si no es posible llevar adelante una política global de contención de la inflación, es mejor dar y recibir periódicamente los aumentos de salarios. Pero, ni en un caso ni en otro, se soluciona el problema de fondo, sino que meramente se salva la coyuntura, asegurando al mismo tiempo que ella se repetirá en iguales o mayores dimensiones cuantitativas en plazos cada vez más breves.
La única solución definitiva es llevar adelante una política antiinflacionaria que pase por eliminar el déficit fiscal, impedir las emisiones alegres por parte del Banco Central y unificar el mercado cambiario a una tasa realista y sostenible. Lo demás es permanecer y sostener un círculo vicioso en que cada eslabón condiciona al siguiente y éste a su vez, genera la reedición del eslabón primero. 

 

miércoles, 25 de abril de 2018

DISCREPANCIAS ENTRE CEPAL Y EL FMI


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición digital de TAL CUAL el día 25 de abril de 2018)

La Comisión Económica para América Latina de Naciones Unidas, Cepal, ha elaborado un estudio sobre las perspectivas económicas de la región durante el año en curso, llegando a la conclusión de que el PIB de Venezuela decrecerá en un 8.5 % durante el año 2018 en relación al nivel que presentaba en el 2017, el cual, a su vez, no era ninguna maravilla.
El Fondo Monetario Internacional, en cambio, realiza y publica otras estimaciones sobre la economía mundial, en la cual ubica a Venezuela con una caída del PIB durante el año 2018 de 15 % con relación a los niveles del año anterior.
Esta discrepancia, que no es menor, permite hacer las siguientes reflexiones:
Primero, queda en claro que la economía no es una ciencia muy exacta, aun cuando muchos economistas - con sólida formación en matemática y en econometría - tienden a postular que las relaciones económicas se pueden expresar con la misma fiabilidad que las ecuaciones matemáticas.
En segundo lugar, se pone en evidencia que cuando un país como Venezuela se niega a publicar o a dar acceso a los datos económicos fundamentales de su economía, deja a los profesionales de la economía - y a las instituciones especializadas existentes a nivel mundial – con la autorización y casi en la obligación de hacer supuestos sobre los datos que se ocultan. Eso ha pasado con la estadística económica venezolana - que después de haber sido bastante seria durante décadas pasadas, sobre todo la emanada del BCV - ahora ha adquirido el carácter casi de una ciencia oculta.
El informe del FMI incluye otro dato terrible: en el año 2018 se cree que la inflación alcanzará a un nivel ligeramente superior al 13 mil %. Esa cifra supera todo lo conocido - y casi lo imaginable - por Venezuela en los años recién pasados, en que la inflación ha venido subiendo, pero no ha superado el 2 mil %a anual. Una inflación de 13 mil % es expresión de un caos económico total. Ojalá el FMI – y todos los pesimistas de este planeta - estén equivocado y la Cepal – y todos los optimistas - tengan la razón, y que este año estemos solo 8.5 % peor que el año 2017, y no en un 15 % como postula el FMI.
Pero a pesar de estas diferencias, ambos organismos coinciden en que la economía venezolana camina hacia el precipicio, aun cuando a velocidades diferentes.








jueves, 19 de abril de 2018

SEGUIMOS MAL


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición digital de ELMUNDO ECONOMÍA Y NEGOCIOS el día 18 d abril de 2018)

 La Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas, CEPAL, publicó recientemente sus proyecciones económicas para el año 2018 - para cada país de la América Latina y el Caribe - así como los resultados que cada uno de ellos obtuvo en el año 2017 en materia de crecimiento o decrecimiento del PIB.
Para el conjunto de la América del Sur la proyección es de un crecimiento de 2.0 en el año en curso. Pero no hay ni un solo país de la región que vaya a crecer a 2.0 o menos. Todos crecerán por sobre esa posible tasa. Pero la excepción es Venezuela, que se espera que decrezca, una vez más, esta vez a una tasa de 8.5 %. La excepción venezolana se convierte en el elemento que echa perder el promedio. Si no fuera por Venezuela el promedio regional sería sustantivamente superior, pues hay países que crecerán a tasas de 4.0 % - como Bolivia o como Paraguay -  o a tasas de 3.5 % como Perú, o 3.3 %, como Chile.  
Lo más grave de toda esta situación es que ella repite lo que ya sucedió en el año 2017. Venezuela fue también en ese año el único país de la América del Sur que decreció - esa vez en un 9.5% -  llevando el promedio de la toda la región a un modesto 0.8 % que es un promedio más bajo que la tasa que exhibe cualquier país individualmente considerado.
Si el conjunto de referencia no fuera la América del Sur, sino el conjunto de la América y del Caribe, allí surge un país que presenta características similares a las de Venezuela: se trata de la pequeña isla de Dominica – que no debe por ningún motivo confundirse con República Dominicana - que presentó una tasa negativa de crecimiento en el 2017, de -8.3, y que vuelve a bajar en el 2018, esta vez a una tasa de -5.0 %
En síntesis, una vez más, la economía venezolana se presenta ante la región y ante el mundo como una sociedad que no solo es incapaz de crecer económicamente, sino que camina hacia atrás como los cangrejos. Frente a esta dramática situación, el gobierno sigue aferrado a lo mismo que viene haciendo desde hace varios años. Si siguen haciendo lo mismo lo más natural es que obtengan los mismos resultados. Ni aún cuando se supone que estamos en plena campaña electoral, han sido capaces de generar ideas nuevas que apunten a salir de la crisis. Lo más novedoso que han inventado es el petro, que pertenece a la misma categoría conceptual de la crianza de conejos, o los gallineros verticales. Nunca un gobierno que ha tenido tanto poder en sus manos - pues ha gobernado, por lo menos en la económico, por la vía de decretos presidenciales, sin parlamento que pueda hacer oposición, con amplio dominio de los medios de comunicación y con un sindicalismo dividido, minimizado o cooptado por el régimen -  ha presentado resultados tan pobres.

miércoles, 18 de abril de 2018

CARTA A MIS HERMANOS VENEZOLANOS QUE ESTÁN CHILE


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición digital de TAL CUAL el día 18 de abril de 2018)

Cuando muchos chilenos - en la década del 70 - nos vimos obligados a salir de nuestro país por persecución política y/o por falta de oportunidades laborales encontramos en Venezuela manos amigas que nos abrieron las puertas de su país y que nos brindaron la oportunidad de rehacer nuestras vidas. Sabemos, por lo tanto, por experiencia propia, de lo estamos hablando cuando nos referimos a los dolores y las alegrías de vivir en un país distinto a aquel donde nacimos y donde pasamos los hermosos años de nuestra juventud. Sabemos también que tenemos con Venezuela y con su pueblo una deuda personal y nacional que jamás podrá ser íntegramente pagada. Estamos no solo agradecidos de Venezuela sino que podemos decir, sin que nos quede nada por dentro, que la queremos entrañablemente.
Por ello, queremos compartir, en forma quizás desordenada e incompleta, algunas reflexiones, que nacen de nuestra experiencia, y que les pueden ser útiles a los miles de venezolanos que hoy se encuentran en Chile.
En primer lugar, acepten que viven ahora en un país diferente, que tiene otras costumbres y tradiciones. Que no es, en la mayoría de los aspectos, mejor ni peor. Pero es diferente. No vivan comparando. Si viven comparando lo que dejaron atrás – que siempre será para ustedes parte de lo hermoso y de lo querido -  con el mundo que ahora los rodea, siempre esté último saldrá mal parado, y se les desatará una tendencia natural a vivir en resistencia frente al medio. Eso tendrá necesariamente   consecuencias negativas. Por un lado, eso generará anticuerpos contra ustedes en el medio local, pues parecerá que no encuentran nada bueno en el país que los ha acogido. Además, si tienen hijos pequeños, estos captarán esa actitud de los padres, la harán suya, y los conducirá a no gozar como corresponde de los hermosos años de la infancia y de la adolescencia.
Traten de valorar las cosas buenas que tiene Chile, que no son pocas, y gócenlas. Sus paisajes; ciertas actitudes solidarias de la gente, sobre todo de la más modesta; sus comidas; sus instituciones. Incorporen todo o parte de aquello a vuestro inventario de cosas buenas que la vida les ha ofrecido y expresen de alguna forma percibible el placer de ello les provoca.
No renieguen de Venezuela. Síganla queriendo por siempre. Su música, sus comidas, sus tradiciones, sus alegrías, sus formas de procesar el amor o el dolor.  Incorporen todo aquello en un mix con las cosas buenas del medio local y sean expresión de una nueva cultura que unifique y no que divida a nuestros pueblos.
Traten de ser buenos en lo que hacen. Háganlo bien. Háganlo con cariño. Háganlo con los mayores niveles de excelencia posibles. El medio local les abrirá posibilidades, pero para que estas última se conviertan en realidades, se necesita una actitud muy activa por parte de ustedes. En última instancia, están más solos y con menos apoyos familiares y relacionales que en Venezuela y, por lo tanto, el camino puede llegar a serles más pesado.
Apóyense los unos a los otros. La solidaridad nacional no es una mala cosa. Les ayudará, sobre todo inicialmente, a sobrevivir, no solo por su significación en lo material o laboral, sino por todo lo que dice relación con el sobrellevar las rupturas que implica el amor por lo que dejaron atrás y la inseguridad de lo que tienen por delante.
Les deseo que les vaya bien. Que les vaya tan bien, o mejor, que lo que nos fue a los chilenos que llegamos a Venezuela en momentos dolorosos para nuestro país. Les deseo que rehagan sus vidas, sus familias, su actividad laboral. Que se incorporen a la sociedad chilena, con vuestro sello y vuestra alegría. 

viernes, 13 de abril de 2018

LA RELACION DE VENEZUELA CON PANAMA


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición digital de TAL CUAL el día 11 de abril de2018)

Venezuela ha sido objeto de sanciones o prohibiciones económicas por parte de gobiernos extranjeros, en especial de Estados Unidos. También algunos dirigentes o altos funcionarios del actual gobierno venezolano han sido objeto de sanciones o prohibiciones por parte de gobiernos tales como Suiza u otros países europeos. La reacción del gobierno venezolano frente a todos esos acontecimientos ha sido hasta ahora sacar una declaración de rechazo y aguantar el golpe lo mejor que se pueda.
Con Panamá, sin embargo,  la cosa ha sido distinta. Frente a la declaración panameña de que ciertas personas y empresas venezolanas quedaban vedadas de participar en su sistema comercial y financiero, el gobierno venezolano respondió con una medida de la misma especie: prohibió toda relación comercial y/o financiera con ciertas personas y empresas panameñas. Por el lado de las personas, el listado está encabezado por el Presidente de la República de Panamá, Sr. Varela, para para quedar en una situación de absoluta reciprocidad con la lista panameña, que está encabezada por el Presidente venezolano Nicolás Maduro. Por el lado de las empresas, el golpe principal lo recibió la línea aérea Copa, que tuvo que cancelar de inmediato sus vuelos desde o hacia Venezuela.
El comercio de mercancías de Venezuela con Panamá no es tan modesto como parece. Por el lado de las ventas de Panamá a Venezuela estas ascendieron a 602 millones de dólares en el año 2016, último sobre el cual es posible contar con estadísticas relativamente confiables. Es altamente probable que estas ventas no sean totalmente de bienes panameños, sino que sean de bienes asiáticos o de otras latitudes – incluso de la propia América – que se revenden en las zonas libres que tiene Panamá a la entrada y a la salida del Canal y que son las más grandes de toda la América Latina. En todo caso, son transacciones que tienen su sede en Panamá. Solo Estados Unidos, China, Brasil, Argentina y Colombia presentan ventas a Venezuela superiores a las que presenta Panamá.
Por el lado de las ventas venezolanas de mercancías a Panamá, estas fueron de 45 millones de dólares en el año 2016.
El comercio de mercancías no incluye la venta de servicios, que se contabilizan internacionalmente en forma separada. La compra venta de servicios incluye los servicios bancarios, los servicios de telecomunicaciones, los servicios de transporte, los servicios comerciales, los servicios de seguros, servicios profesionales. etc. Se trata de una categoría económica que tiene una presencia creciente en el comercio internacional contemporáneo, y que tiene una importancia históricamente alta en la economía panameña.
La medida del gobierno venezolano tiene como principal afectado a la línea aérea Copa, y a sus cientos o miles de usuarios – venezolanos muchos de ellos-  que van a Panamá para usar su aeropuerto internacional que se ha convertido en el gran centro de interconexiones continentales y transcontinentales. En un toque de sensatez, las medidas tomadas por Venezuela, no parecen afectar al sector de los servicios financieros ni comerciales. No es concebibles, en todo caso - ni aun en un escenario de mayor conflictividad -  que Panamá prohíba el paso de los barcos de bandera venezolana `por su canal, ni que Venezuela se inhiba de hacerlo.








domingo, 8 de abril de 2018

LA GUERRA COMERCIAL CHINO NORTEAMERICANA


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición digital de TAL CUAL el día 5 de abril de 2018)

El mundo mira estupefacto lo que se ha pasado a denominar la guerra comercial entre China Y Estados Unidos. Ante la decisión de Estados Unidos de subir los aranceles al acero y al aluminio, los chinos han respondido incrementando los aranceles a un grupo de más de cien productos provenientes de Estados Unidos.
Si Estados Unidos no es capaz de producir todo el acero que necesita, tendrá que seguir importándolo, aun cuando incremente un poco su producción interna.  Y lo importará desde los países que son más eficientes en la producción correspondiente. Es decir, de China. El incremento de los aranceles incrementará el precio interno del acero y del aluminio, y se incrementará la producción interna, reduciéndose el nivel de las importaciones correspondientes. Pero las menores importaciones no afectarán a los grandes productores _ China entre ellos – que seguirán vendiendo con o sin aranceles. Los grande afectados serán los productores más pequeños y menos eficientes, que salen al mercado internacional con un producto un poco más caro. Por lo tanto, desde un punto de vista estrictamente cuantitativo -  ventas más, o ventas menos - el gran perjudicado no será China, sino los otros productores mundiales menos eficientes.
Si China pone aranceles a ciertos productos agrícolas provenientes de Estados Unidos, eso incrementara el precio interno de esos productos dentro de China, y muchos productores mundiales de frutas y alimentos podrán eventualmente vender más y/o a un precio más elevado en el mercado chino. Eso será particularmente beneficioso para países como Perú o como Chile, que tienen firmado y en plena vigencia Tratados de Libre Comercio con China.
Pero hay otro aspecto importante de abordar. Si suben los aranceles a un producto tan importante como el acero, no es solo el acero el que presentará de allí en adelante un precio más alto en el mercado norteamericano y en el mercado mundial. Serán todos los productos que se transan internacionalmente – y que contienen poco o nada de acero - los que terminarán ahora con un precio más bajo con relación a los productos que tienen un alto contenido de acero o de aluminio. En otras palabas, cambiarán los precios relativos de una cantidad importante de las mercancías que se transan internacionalmente. Si cambian los precios relativos, se modifican las cantidades producidas, ofertadas y demandadas y se produce, por lo tanto, una reestructuración de la producción y del comercio internacional. Al final del día, el nuevo equilibrio que de allí resulte será menos eficiente que el equilibrio existente hoy en día, en que los aranceles son bajos.
El mercado internacional está permanentemente modificándose en sus cantidades producidas, en sus ofertas , sus demandas y sus precios, pero es diferente cuando esos cambios son el resultado de cambios tecnológicos -y de cambios en las productividades relativas – que cuando son el resultado de medidas administrativas que buscan ganar posiciones relativas por la vía del instrumental arancelario.


CRONICAS DE UN CARDÍACO. (1)


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición digital de EL MUNDO ECONOMÍA Y NEGOCIOS el día 6 de Abril de 2018)

En los años 2016 y 2017 tuve obligatoriamente que hacerme sendos electrocardiogramas, pues estos, y el informe correspondiente de un cardiólogo, han pasado a ser requisitos indispensables  para cualquier cirugía. Pero esos electros no detectaron ni remotamente nada tán peligroso como una obstrucción cercana al 90 % que presentaban, supongo ya en ese entonces, mis arterias coronarias, situación que solo se detectó en el 2018, en una situación diferente. 
Una obstrucción del 90% obligaba, casi en forma inmediata, a una cirugía de corazón abierto tendiente a poner un by pass coronario, pues existía peligro inminente de que sobreviniera un infarto en cualquier momento.  Toda esta esta situación solo se detectó por la vía de un cateterismo, que es un examen mucho más complejo y más claro en el diagnóstico que arroja.
La primera conclusión que yo saco - sin ser en absoluto versado en ciencias médicas – es que el electrocardiograma no es un examen suficientemente completo - y por lo tanto no enteramente confiable -   como para dar cuenta de los problemas más de fondo que uno enfrenta a nivel del corazón.
Si me hice un cateterismo primero - y la cirugía encaminada a colocar el by pass, en seguida - fue porque comencé a sentir unos agudos dolores en la espalda cada vez que hacia un ejercicio fuera de lo normal, incluido un ejercicio tan inocente como subir un piso caminando por las escaleras de cualquier edificio. Esos dolores me condujeron a un internista, pues yo, en mi ignorancia, no relacionaba esos dolores con el corazón. Pero el internista, buen médico, derivó rápidamente la mirada y los exámenes hacia la situación cardíaca, todo lo cual condujo finalmente a las intervenciones ya mencionada.
Una segunda conclusión que uno saca de lo anterior que el corazón es una pieza tan noble que avisa cuando algo está sucediendo mal en su interior o en sus cercanías, aun cuando esos avisos no son todos iguales ni son fácilmente decodificables.  Conociendo ahora otros casos he visto que en otras personas los dolores se presentan en un brazo, o en el pecho. El aviso ya más fuerte, para los que tienen menos oído, es el infarto puro y simple, que puede terminar en la muerte o en situaciones de minusvalía sumamente lamentables.
Para poder pasar a la fase de la cirugía no solo hacía falta decisión y responsabilidad. Hacía falta también dinero puro y duro. Hay varios centros médicos en Caracas y/o en el país donde es posible hacerse el cateterismo y la operación de colocación del by pass con altos niveles de calidad y de seguridad.  Pero la medicina privada ha devenido en una medicina de altos costos, que deben ser cubiertos íntegramente por los usuarios. Buscar por el lado de la medicina pública es lento y peligroso. En los hospitales públicos no hay la tecnología médica que esos procesos requieren, o los equipos están fuera de uso por falta de repuestos, o los equipos humanos se han dispersado por el mundo en busca de mejores horizontes. Las compañías de seguros no ayudan mucho tampoco, pues los montos que cubren no se compadecen con el costo de una operación de corazón abierto. Por lo tanto, el que no tiene ahorros equivalentes a unos 10 mil dólares de los cuales pueda disponer rápidamente, se muere. Esa es la tercera y lamentable conclusión a la que uno puede llegar en un caso como este. Esa es la situación a la cual ha llegado la salud pública en el país.