sábado, 29 de marzo de 2014

DE DONDE SACAR MAS DOLARES

(Artículo de Sergio Arancibia publicado en TAL CUAL el día 25 de marzo de 2014)


Super simplificando las cosas podríamos decir que uno de los problemas centrales de la economía venezolana actual es que se quedó sin dólares. Aun cuando las exportaciones petroleras deberían aportar una cantidad más que suficiente de dólares como para mantener en funcionamiento una economía como la venezolana, el hecho concreto es que hoy en día hay escasez, inflación y falta de producción como consecuencia de la carencia de dólares. Una de las cosas casi milagrosas que ha logrado el régimen actual es haber convertido a un país como Venezuela en un país pobre, que carece de muchas cosas y que no puede enrumbarse en una senda de crecimiento, a pesar de tener los ingresos petroleros más altos que se han presentado en toda su historia.
El Banco Central de Venezuela - por pudor o por presiones inaceptables en un organismo que debería tener mayores grados de autonomía - no ha publicado hasta el día de hoy la balanza de pagos con que cerró el año 2013. No hay cifras oficiales, por lo tanto, sobre el origen y la utilización  de las divisas que recibió el país en el año inmediatamente anterior. Hasta el año 2012, la costumbre institucional era que esos datos se publicaban, aun cuando en forma provisoria, en los últimos días del mes de diciembre. Ahora, nada. Impidiendo la publicación de la cifras se pretende ocultar la realidad.  Pero todo el circo de este año con Cadivi y con el Sicad I y II no es sino la confirmación clara y nítida de que el país se quedó sin dólares y no hayan como repartir lo poco que queda.
Para que las cosas vuelvan a equilibrarse se necesita que fluyan más dólares hacia la economía venezolana y que se gasten menos dólares en gastos que se pueden evitar. Es decir, la vieja receta de tratar de aumentar los ingresos y reducir los gastos. 
Para aumentar los dólares que fluyen hacia la economía nacional las recetas no son muchas y no hay mucho de donde inventar. Hay tres mecanismos posibles: aumentar las exportaciones, aumentar le deuda externa, o aumentar las inversiones extranjeras que se realizan en el país. En otro contexto hubiera sido posible recurrir a los ahorros acumulados en los años de vacas gordas, pero en el caso de Venezuela esos ahorros no existen. Se gastó en su  momento todo lo que se pudo, e incluso un poco más, por la vía de endeudarse. Ahora no queda nada.
La alternativa de aumentar las exportaciones es enteramente posible. Es posible aumentar las exportaciones petroleras, en la medida que se profesionalice la industria petrolera y se hagan las inversiones necesarias. También la exportaciones no petroleras son posibles de aumentar en la medida que se tomen la medidas cambiarias correspondientes y en la medida en que se agilicen los procesos aduaneros. Seguir endeudándose no es tan  fácil, pues el sistema financiero internacional está más seco que hace algunos pocos años atrás, y el prestigio o la imagen de Venezuela, o por lo menos de este gobierno, no asegura la colocación de nueva deuda a una tasa de interés medianamente aceptable. Atraer inversión extranjera es bastante difícil en las condiciones actuales, donde el gobierno no deja sacar o repatriar las utilidades que ese capital obtiene de sus operaciones en el país.
El otro mecanismo de ajuste - que es el que en mayor medida trata de implementar el gobierno actual - es gastar menos en importaciones de todo tipo de bienes de producción o de consumo, con lo cual obliga a que los bienes correspondientes suban de precio – ya sea por su escasez y por el mayor precio de los dólares con  que se importan los insumos- y se reduzca, por lo tanto,  la capacidad adquisitiva o de consumo de la población. Paralelamente, se ha optado por retrasar el pago de  las deudas comerciales acumuladas, con lo cual se acelera el déficit de mercancías importadas, pues los proveedores internacionales no quieren seguir vendiendo nada a crédito a Venezuela.
Pero también otros mecanismos posibles de utilizar para reducir gastos. Se puede y se debe reducir la ayuda a las personas, movimientos, partidos  y gobiernos amigos en todo el mundo, que “chulean” abiertamente al gobierno venezolano. Se pueden reducir las ventas a crédito del petróleo a países extranjeros. No tiene sentido contraer deudas a elevadas tasas de interés, para poder canalizar crédito comercial barato a países amigos. Se  puede reducir la compra de armamento, que parece alcanzar a varios miles de millones de dólares, según declaraciones recientes de sus proveedores rusos. Se puede también adecentar la entrega de dólares, de modo que no veamos nuevamente la entrega de 20 mil millones de dólares a personajes todavía anónimos que hicieron importaciones chimbas, y cuyos nombres han pasado a ser secreto de estado para la actual administración.

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viernes, 21 de marzo de 2014

LAS VICISITUDES DEL PEQUEÑO URUGUAY

(Artículo de Sergio Arancibia publicado en TAL CUAL el día 21 de marzo de 2014.)



Uruguay es un país pequeño, enclavado entre Brasil y Argentina, en la ribera norte y oriental del rio de La Plata. Su población es de solo 3.4 millones de habitantes y se le considera un país de clase media, con larga tradición democrática y con un alto nivel de institucionalidad. Aun cuando goza de una cierta imagen positiva a nivel internacional, no es mucho lo que se conoce de sus actuales problemas económicos. Intentaremos en este artículo exponer algunos antecedentes al respecto.
Uruguay exportó, en el 2013,  bienes por un monto de 9.015 millones de dólares pero importó bienes por un  monto de 11.642millones de dólares.  Hay un déficit global de 2.627 millones de dólares en la cuenta comercial, cantidad que se incrementa hasta los  3 mil millones de dólares cuando le sumamos el saldo en servicios, en renta y en transferencias, para obtener el saldo en cuenta corriente de la balanza de pagos.
Un déficit de esa magnitud en la cuenta corriente exige, en el corto plazo,  que el país  capte inversión extranjera, que se endeude o que reduzca sus reservas internacionales. Las dos últimas de estas alternativas no son buenas como recetas permanentes, y la primera parece hacerse cada vez más difícil en el contexto internacional actual de cierto decrecimiento y/o reversión de los flujos de capital. En el mediano o largo plazo, la solución pasa por incrementar sus exportaciones o reducir sus importaciones. Sin embargo, en el caso uruguayo, este déficit en cuenta comercial no se presentó por primera vez en el año recién pasado. Ya en el 2012, se presentó un déficit en cuenta comercial por  un monto de 2.942 millones de dólares – que se repitió en el 2013 con un déficit de 2.627 millones de dólares - y se teme que se vuelva a repetir en el 2014, lo cual generaría una situación que no se podría calificar ya como coyuntural, sino como estructural, y que exigiría, por lo tanto,  soluciones más radicales.  
Pero los problemas en el comercio exterior de Uruguay no son con todos los países, o por lo menos no son con todos en la misma medida. El problema principal es con Argentina.
 Uruguay tiene a Brasil como su principal socio comercial y presenta con ese poderoso vecino - y socio en el Mercosur - un déficit comercial  que asciende, en el año 2013, a 129 millones de dólares, que resultan de exportaciones por 1.705 millones de dólares e importaciones por 1.835 millones de dólares.  Brasil es sin duda, su principal socio comercial. A  Argentina, en cambio – que es el  segundo socio comercial en el contexto del Mercosur  y del conjunto de la América del Sur -se le venden bienes por un modesto monto de 492 millones de dólares y se le compran bienes por un monto de 1.656 millones de dólares.  Se exhibe, por lo tanto, un déficit comercial de 1.163 millones de dólares. Es decir el déficit comercial de Uruguay con el mundo se explica en más de un 40 % por lo que sucede con el comercio con Argentina. Solucionar los problemas comerciales con Argentina y aumentar sus ventas en ese mercado, es por lo tanto, una cuestión vital para Uruguay.  El tercer socio comercial de Uruguay en el contexto regional es Venezuela, país hacia el cual se canaliza un volumen de exportaciones no muy diferente de lo que se exporta a Argentina, pero como compra en Venezuela un volumen más reducido, sus cuentas externas con ese país están prácticamente equilibradas.  Uruguay necesita, por lo tanto, en el contexto regional, conservar y/o aumentar su relación comercial con Brasil y con Venezuela y tratar de reducir tanto como se pueda su déficit con Argentina. Esa situación comercial condiciona en alta medida las coordenadas políticas y diplomáticas de Uruguay en el ámbito regional.
Al mismo tiempo, Uruguay canaliza  el 4 % de sus ventas externas hacia Estados Unidos, el 12 % de sus exportaciones hacia Europa y el 15 % hacia China. El mercado europeo es más importante, por lo tanto, para Uruguay que el mercado norteamericano. De allí la significación que para este país tiene el poder negociar, como Mercosur, un tratado de libre comercio con la Unión Europea, para poder consolidar y eventualmente aumentar sus ventas en ese mercado, pero en esa negociación nuevamente choca con Argentina, que es el país del Mercosur más reticente a esos acuerdos. El viejo problema de la nacionalidad de Gardel pasa a ser un problema absolutamente secundario al lado de estos relevantes problemas económicos que presiden hoy en día las relaciones entre los dos países ribereños del Rio de la Plata. 
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martes, 18 de marzo de 2014

EL CHILE DE LA PRESIDENTE BACHELET

(Artículo de Sergio Arancibia publicado en EL MUNDO ECONOMÍA Y NEGOCIOS el día 18 de marzo de 2014.)



No le ha ido mal a Chile en los últimos 20 años. Su  economía ha crecido, en ese periodo,  a una tasa promedio anual de 3.5 %, lo cual le ha permitido duplicar su nivel de ingreso per cápita, llevándolo hoy en día a un nivel cercano a los 20 mil dólares anuales, medido en paridad de poder de compra. En el año recién pasado la tasa de crecimiento del PIB fue de 4.2 %, con una inflación que sólo alcanzó al 3.0 %.  Sus reservas internacionales alcanzan a los 41 mil millones de dólares - cantidad cómoda y positiva para las magnitudes de la economía chilena - y los niveles de pobreza están por bajo el 15 % de la población.  
¿Continuará la economía chilena creciendo,  aun cuando a un ritmo modesto, o retomará las altas tasa de crecimiento que ha conocido en años anteriores? No hay, en todo caso,  ninguno de los actores políticos o económicos de la sociedad chilena, o de los incontables analistas externos, que postule que la economía chilena se encuentre cercana a una crisis, aun cuando los más alarmistas postulan que el ritmo de crecimiento puede desacelerarse.
Sin perjuicio de ello, en el último año se han presentado algunos elementos preocupantes. La tasa de crecimiento del PIB, de 4.2 %,  no es mala en si misma – sobre todo si se le  compara con los demás países latinoamericanos - pero es una tasa descendente, en términos de la propia economía chilena. Es una tasa más baja que la obtenida en los años 2010, 20011 y 2012 - que fueron de 5.7 %, 5.8 % y 5.6 % respectivamente. Además, en el propio año 2013, el primer semestre presentó una tasa de crecimiento del PIB superior a 4 %, la cual bajó en forma sustantiva en el transcurso del segundo semestre, para arrojar finalmente el promedio anual ya mencionado.
Por otro lado, las exportaciones – que han sido la palanca fundamental del crecimiento de la economía chilena en las últimas décadas -no parecen estar en su mejor momento. En el año 2013 las exportaciones descendieron levemente con respecto al año anterior – de 78.277 millones de dólares a 77.367 millones de dólares- lo cual se agrava por el hecho de que ya en el año 2012 habían decrecido con respecto al año 2011, en el cual se había alcanzado la cifra record de 81.455 millones de dólares de ventas externas. El cobre, que representó en el año 2013 el 52 % de las exportaciones chilenas, es el gran responsable de esa caída. En el año 2011 el metal rojo aportó 44.666 millones de dólares a la economía chilena, cantidad que bajó a 40.509 millones de dólares en el año 2013. Aproximadamente 4 mil millones de dólares menos, que es más o menos la misma cantidad en que se ha reducido el monto total de las exportaciones chilenas entre los dos años mencionados. No se trata de una baja en la cantidad exportada, sino de una baja en los precios a los cuales se cotiza ese metal en los mercados internacionales. Eso, a su vez, está íntimamente relacionado con el dinamismo de la economía china, que es la mayor demandante de cobre en el mercado internacional, y  que ya no parece estar en condiciones de crecer a las tasas cercanas al 10 %, a la cual creció en décadas anteriores, sino que seguirá creciendo pero a una tasa más modesta, cercana al 7 % anual. Sin embargo, hay dos circunstancias que empujan en sentido contrario al “efecto chino”. Por un lado, el hecho de que las economías norteamericana y europea están aumentado su ritmo de crecimiento, desde los modestos niveles post crisis en que se encuentran actualmente. Por otro lado, se ha generado en la economía chilena una devaluación importante de la moneda nacional, que ha pasado de 470 pesos por dólar a principios del año 2013, a 570 pesos por dólar a fines del mismo año. Eso puede incidir en presiones inflacionarias, pero su impacto más importante es que incentiva las exportaciones - sobre todo de ese casi 50 % de las exportaciones que no son cobre - lo cual puede traducirse en un incremento importante de esa palanca de crecimiento económico.
En ese contexto, el nuevo gobierno de la Presidente Bachelet se plantea llevar adelante una importante reforma tributaria, que pondría a tributar más a las empresas y a los empresarios. Las primeras aumentarían su tasa de impuesto a las utilidades de 20 % a 25 %, y los segundos dejarían de computar los impuestos de las empresas como un adelanto de sus propios impuestos personales. Una reforma tributaria de esa naturaleza se espera que aporte anualmente unos 8.500 millones de dólares, que permitirán llevar adelante las reformas educacionales, encaminadas a lograr la existencia de una educación gratuita y de buena calidad.  No se puede, en el contexto institucional chileno, imponer reformas que impliquen un incremento sustantivo del gasto fiscal, sin el debido financiamiento, principio que aparece claramente respetado en el programa de gobierno de la Presidente Bachelet. Por otro lado, en sí misma, la reforma tributaria es un instrumento de justicia distributiva, en la medida que la distribución del ingreso en Chile es peor que en Argentina o que en Bolivia, aun cuando mejor que en Brasil, Colombia o México, para tomar como referentes a algunos los países de la región. Hay quienes han planteado que la mayor tributación a  empresas y empresarios - y la consiguiente mejor distribución del ingreso - atentará contra los procesos de inversión e incluso con la atracción al capital extranjero.  La oferta política y económica de la Presidente Bachelet está en abierta oposición a ese dogma económico y político y se plantea abiertamente, que la mejor distribución no tiene costos en materia de crecimiento económico, sino que, por el contrario, es un incentivo a dicho crecimiento.
El otro frente donde se llevarán adelante reformas significativas es en lo relativo al sistema de pensiones. El sistema actual permite que las recursos que los trabajares aportan para financiar sus pensiones al final de su vida laboral – y que son parte importante del ahorro que se lleva adelante en el país-  sean manejados durante décadas por administradoras privadas, con lo cual se han conformados inmensos fondos invertibles que constituyen una parte importante del engranaje que ha permitido el desarrollo de los grupos económicos chilenos e incluso su expansión mas allá de la economía nacional. Todo, ello, sin que las pensiones de los trabajadores lleguen a significar un porcentaje cercano al 100% del sueldo que exhiben durante los últimos años  de su vida activa. La constitución de una administradora estatal de esos fondos de pensiones es una parte de las reformas que el programa de la Presidente Bachelet tiene planteado en este tema. Aquí, al igual que en el tema tributario, se están promoviendo reformas que violentan dogmas muy consolidados en el pensamiento económico ortodoxo - que habían ganado mucho espacio en el planteamiento político nacional - y que hoy están en el centro de los debates políticos y económicos.  

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viernes, 14 de marzo de 2014

LA INVERSION EXTRANJERA DIRECTA

(Artículo Sergio Arancibia publicado en TAL CUAL el día 14 de Marzo de 2014.)


La Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, UNCTAD, ha publicado recientemente los datos provisorios sobre el nivel alcanzado por la inversión extranjera directa, IED,  durante el año 2013, a nivel global, informe del cual se desprenden algunas cuestiones de interés.
En primer lugar, se pone de relieve que los flujos de inversión extranjera directa crecieron a nivel mundial, desde un nivel de 1.317 billones de dólares en 2012, a 1.461 billones de dólares en el 2013. Es un cambio pequeño, aun cuando de carácter positivo, pero que no permite todavía alcanzar los niveles que esa variable alcanzó en los años 2007 y 2008, previos  a la crisis, ni tampoco el nivel del 2011, en años todavía de crisis. En todo caso, se pone de manifiesto que el capital productivo – no se toman en cuenta los flujos de capital meramente financiero – sigue siendo un factor que se mueve incesantemente a lo largo y ancho del planeta, causando efectos, tanto positivos como negativos,  en las economías de origen y en las economías de destino.
En segundo lugar, es importante destacar que el primer receptor de IED a nivel mundial es Estados Unidos, lo cual pareciera indicar que dicho país sigue aspirando fondos productivos tanto de Europa como de Asia. Indica también que esos fondos no siempre, se mueven desde los países desarrollados hacia los países en desarrollo – como tiende a suponer el sentido común - sino que hay también un intenso flujo entre los propios países desarrollados.  El segundo país receptor a nivel mundial es China, con un  monto de 127 mil millones de dólares, seguido de Rusia, con 94 mil millones de dólares. En cuarto lugar se ubican las Islas Vírgenes Británicas, pequeña isla de no más de 25 mil habitantes, que por su situación de paraíso fiscal, es utilizado como plataforma de operaciones por una cantidad importante de los capitales que circulan por el mundo. En quinto lugar se úbica Hong Kong, con 72 mil millones de dólares, que si se sumaran China, mostrarían a ese binomio como el primer receptor mundial de IED a nivel mundial, por sobre los Estados Unidos.
En tercer lugar, se destaca que América Latina y el Caribe recibieron, por concepto de IED,  en el año 2013 un  monto cercano a los 294 billones de dólares, lo cual es un nivel igual al monto que recibió Europa en el mismo año, y superior al que recibió el conjunto de Norteamérica – que es un concepto geográfico y económico diferente a Estados Unidos -. Sólo Asia supera ampliamente a América Latina como receptor de IED.
En cuarto lugar, entre los países latinoamericanos receptores  de IED destacan México, Brasil y Chile, que se ubican entre los primeros 20 países receptores de IED a nivel mundial. Brasil recibió un monto cercano a los 63.000 millones de dólares, lo cual es el 47 % de todo lo recibido por la América del Sur y el Caribe. Brasil, por su dimensión económica, geográfica, política y demográfica, sigue siendo un punto de atracción para este tipo de fondos internacionales. Lo recibido por México alcanzo a los  35 mil millones de dólares, siendo, en porcentaje, el país que experimentó el mayor crecimiento en lo que respecta  a este indicador, entre los años 20012 y 2013.  Chile recibió un monto de 20 mil millones de dólares, lo cual implica un descenso con respecto al año anterior, aun cuando sigue en un lugar destacado en América Latina, en cuanto a recepción de IED, pues supera a países como Perú, Colombia Venezuela o Argentina. Cabe destacar también que tanto Centroamérica como el Caribe aumentaron en porcentajes importantes- 92 % y 37 %, respectivamente - el monto de IED recibido.
El capital hace muchos siglos que se mueve por el mundo, y no siempre ha dejado huellas positivas en los pases donde se  ha radicado. Que sus efectos sean positivos o negativos depende, en alta medida, de la capacidad de negociación de los países receptores, lo cual se manifiesta en cuestiones tajes como el respeto por parte del capital extranjero a  las normas  tributarias, ecológicas, laborales, sanitarias y tecnológicas, entre otras, de los países receptores. Todo parece indicar, en todo caso, que esa capacidad negociadora por parte de los países en desarrollo ha aumentado en forma significativa a lo largo de los últimos 50 años.  

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viernes, 7 de marzo de 2014

LOS PARAISOS FISCALES

(Articulo de Sergio Arancibia publicado en TAL CUAL el día 7 de marzo de 2014.)



Los países o territorios denominados “paraísos fiscales” gozan de una imagen bastante mala a nivel internacional como si fueran sede de tortuosas operaciones financieras internacionales. Incluso esa mala impresión alcanza a las personas o empresas que tienen  depósitos en alguna de las muchas oficinas bancarias que allí están establecidas, como si tener depósitos en esos centros financieros fuera en si mismo expresión de una acción ilegal en los países de origen de esos capitales.
En realidad los llamados paraísos fiscales son países cuya principal característica es que cobran impuestos muy bajos - o en muchos casos no cobran impuesto alguno - a las utilidades obtenidas por las  empresas allí establecidas, utilidades desde luego generadas por la actividad de esas empresas en cualquier otro lugar del mundo. Si cada país tiene soberanía tributaria, es decir, cobra los tributos que quiera a las empresas establecidas en su territorio, entonces nadie tiene nada que objetar a que esos países o territorios cobren impuestos cercanos a cero a su empresas locales. Constituir una empresa en esos territorios es fácil y barato. Para las  empresas así constituidas salir desde allí a incursionar por el mundo es fácil y barato. Hacer ingresar nuevamente a ese país las utilidades que esas empresas obtuvieron en sus incursiones por el mundo es fácil y barato.
El problema con esos paraísos fiscales radica, sin embargo, en que los capitales que quieren incursionar por el mundo - en todo tipo de actividades y con entera legalidad -  pueden no solo usar esos paraísos fiscales como base de operaciones, sino que al hacerlo pueden hacer desaparecer totalmente su origen. Constituyen una empresa en uno de esos paraísos fiscales -con nombres de fantasía - y de allí para adelante el nombre de las personas o de las empresas o incluso de los países de donde proceden,  desaparecen en la noche de los tiempos. Ese es realmente el problema central de los paraísos fiscales: no tanto lo que se puede hacer con una empresa allí establecida, sino el origen de los fondos que constituyeron esa empresa. En otras palabras, capitales de dudoso origen- capitales generados en el negocio de la droga o en el saqueo de la arcas públicas de sus países de origen - se blanquean o en esos paraísos fiscales. Hay falta de transparencia no sobre las actividades de las empresas allí establecidas, sino sobre los capitales que concurrieron a  conformar dichas empresas.  Ese es el problema. Pero hay capitales enteramente legales que utilizan los paraísos fiscales como base de operaciones en operaciones enteramente legales en otros países. También hay depósitos absolutamente legales que se hacen en bancos constituidos en esos países, con el objeto enteramente lícito de pagar los menores impuestos posibles, aun cuando los intereses sean bajos y el seguro estatal a los depósitos sea totalmente inexistente.
Pongamos un ejemplo interesante. Las Islas Vírgenes Británicas es el quinto país o territorio, a nivel mundial, en materia de recepción de inversión extranjera directa. En el 2012 recibió 65 mil millones de dólares. Eso significa que recibe más inversión extranjera directa que Argentina, que Rusia o que el propio Reino Unido. Pero se trata de una isla caribeña de no más de 25 mil habitantes. Eso implica que muchos capitales, de muchas partes del mundo, constituyen empresas en ese territorio. Incluso la inversión extranjera de origen chino, que fluye hacia América Latina va en más de un 25 % hacia Las Islas Vírgenes, y en más de un 60 % hacia las islas Cayman.  Al mismo tiempo las Islas Vírgenes son el décimo país a nivel mundial en materia de origen de la inversión extranjera directa. En el año 2012 se registran más de 42 mil millones de dólares como inversión en diferentes países, procedentes de las Islas Vírgenes. Es decir, los capitales entran a ese territorio, constituyen compañías, cambian de personalidad, vuelven a salir, obtienen utilidades en terceros países y no tributan por ellas en las propias Islas Vírgenes, aun cuando si lo hagan en los países donde esas ganancias o utilidades fueron generadas.
En síntesis, el problema con los paraísos fiscales no radica en que cobren bajos impuestos a las utilidades, ni en que sea fácil constituir una empresa. Eso es parte de su soberanía.  Tampoco radica en que las empresas allí establecidas  hagan operaciones en terceros  países, pues esos países también son soberanos en cobrarles los tributos que estimen necesarios a las ganancias que en su territorio se generen o en cobrarles los impuestos que crean necesarios a los capitales que salen de su país.   El problema radica en que no hay transparencia respecto al origen de los fondos, y en que los países que intentan hacer tributar a sus ciudadanos en base al criterio de renta mundial – renta obtenida por sus ciudadanos en cualquier lugar del mundo -se encuentran con grandes dificultades para obtener la información que sería necesaria como para ello.  
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miércoles, 5 de marzo de 2014

LOS PROBLEMAS DE BRASIL

(Artículo de Sergio arancibia publicado en EL MUNDO ECONOMÍA Y NEGOCIOS el día 5 de Marzo de 2014.)


Brasil se encuentra en una situación económicamente complicada. Técnicamente está en lo que los economistas denominan una  recesión, pues hace ya dos trimestres que su producto interno bruto muestra cifras negativas. Explicar una situación como esa requiere indudablemente de un análisis muy global y sistémico, que evite la tentación de hacer descansar el diagnóstico en una sola variable.  Sin perjuicio de ello, y con el solo interés de aportar datos que contribuyan a ese análisis global, aportamos aquí algunos datos y reflexiones sobre su situación de comercio exterior.
En materia de exportaciones - elemento que contribuye a explicar lo que sucede con el PIB de cualquier país -  los resultados de 2013 muestran un Brasil que retrocedió en un 02 % con respecto a los resultados alcanzados en el año anterior. Una caída pequeña, pero que incrementa su significación si se tiene en cuenta que las importaciones aumentaron en ese mismo año en un 7.4 %.  Aumento de las importaciones y caída de las exportaciones generan una caída en el saldo comercial de la balanza de pagos, que se mantiene positivo, pero que pasa de 19.395 millones de dólares en 2012,  a 2.557 millones de dólares en el 2013.
Como siempre sucede con los grandes promedios, estos ocultan diferencias importantes entre las partes componentes. Esa caída en las exportaciones brasileñas, por lo tanto,no es igual con todos sus socios comerciales. Así, por ejemplo, las exportaciones hacia los países de Aladi – que son todos los de la América Sur, menos Guayana y Surinam, mas Cuba, Panamá y México - aumentaron en un 11.9 %. Ese aumento en las ventas hacia los países de Aladi incluye el incremento en más de un 1.000%  de las ventas a Panamá, que pasaron de 397 millones de dólares en el 2012 a 4.423 millones de dólares en el 2013. Es dable suponer que ese aumento se debe a las ventas realizadas en la zonas libres que Panamá tiene en la boca oriental y occidental del canal, desde donde se nutre a su vez a múltiples otros destinatarios finales, de la propia América o de otras regiones del mundo. Sin esas ventas el incremento de las exportaciones a Aladi sería indudablemente mucho menor. Pero aun considerando íntegramente las ventas a Panamá, las ventas  a Aladi  representan sólo el 20.8 % de las ventas externas de Brasil.  Y las ventas dirigidas a otras regiones del planeta disminuyeron. Hacia Estados Unidos cayeron en un 7.4 %. Hacia la Unión Europea disminuyeron en un 2.7%. Hacia Centroamérica y el Caribe la caída fue de 38,3 %.
Hacia Venezuela las exportaciones bajaron, seguramente por las dificultades de este país para financiar sus compras externas, cualquiera que sea el país proveedor. De 5.056 millones de dólares de exportaciones a Venezuela en el 2012, estas bajaron a 4.849 millones de dólares en el 2013. Las importaciones, curiosamente aumentaron, pues se le compró a Venezuela por un monto de 997 millones de dólares en el 2012 y de 1.181 millones en el 2013.
Estos sencillos antecedentes permiten sacar algunas conclusiones tentativas. En primer lugar, Brasil necesita abrirse en mayor medida al mundo, para aumentar sus exportaciones y generar por esa vía un salto adelante en su actividad productiva interna. El mero mercado interno, y el mercado latinoamericano ya no le son suficientes para insuflar dinamismo a una economía de las dimensiones de Brasil. La inversión extranjera directa, que ha sido generosa con Brasil en los últimos años, parece tender a estancarse para todos los países emergentes a nivel mundial, lo cual también afectará negativamente a Brasil.  En el campo de sus socios comerciales principales, la Unión Europea representa hoy en día el destino del 19.7 % de las exportaciones brasileñas - casi tanto como todas las exportaciones a Aladi - lo cual implica que Brasil necesita fortalecer su presencia negociadora y competitiva en ese mercado, con la ayuda del Mercosur  o son ella. China es otro de los mercados de destino que tiene alta significación para Brasil. El 19 % de sus exportaciones se canaliza hacia allá, pero el más lento ritmo de crecimiento de la economía china trasmitirá su más lento dinamismo a la economía brasileña, lo cual se constituye en otro elemento que llevará a Brasil a buscar otros mercados, o a incrementar su presencia en los mercados donde ya tiene presencia.. Todo eso pasa por redefinir su capacidad negociadora internacional – parar gana autonomía y flexibilidad -  y por introducir cambios en su política económica interna, para  ganar competitividad en los complejos mercados internacionales contemporáneos.

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sábado, 1 de marzo de 2014

BRASIL, MERCOSUR Y EUROPA

(Artículo de Sergio Arancibia publicado en TALCUAL el día 28 de Febrero de 2014.)


La Presidente de Brasil Dilma Roussef estuvo a principios de esta semana en Europa, en una visita que tuvo como plato de fondo el dar un impulso a las alicaídas  negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea, destinadas a generar un tratado de Libre Comercio entre ambos bloques. Como resultado de esa gira, dentro de un mes, aproximadamente, tendrá lugar una reunión técnica entre las partes, en la cual continuarán las negociaciones correspondientes.
La Presidencia del Mercosur descansa en estos momentos en manos de Venezuela, que envuelta en sus propios problemas, no ha tenido tiempo de protagonizar nada desde ese puesto rotatorio. Todo indica que entregará la Presidencia del Mercosur sin pena ni gloria. Sin embargo,  no deja de extrañar que sea la Presidente de Brasil quien viaja a Europa a destrabar ese acuerdo y a buscar mecanismos y formulas para darle nueva vida. ¿Le consultaron su opinión a Venezuela, como Presidente pro tempore del Mercosur, que opinaba al respecto? ¿Le han preguntado al menos su opinión como miembro pleno del Mercosur, aun cuando no sea como Presidente? ¿O se lo saltaron a la torera?  ¿Y si le hubieran consultado, que habrían dicho? ¿Qué hay que avanzar en esas negociaciones, o que hay que detenerlas tanto como se pueda?
En Octubre del año pasado, se le había encomendado a la cancillería de Paraguay que encabezara esas negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea. Todo parece indicar que eso no dio ningún resultado. Frente a esa situación Brasil ha tomado el toro por las astas y ha decidido agilizar directamente esa negociación, pues sus socios del Mercosur no parecen tener mucho entusiasmo con la misma, por lo menos no tanto como el propio Brasil. Argentina no oculta su falta de simpatía y para Venezuela, preocupada de llegar a la próxima semana, la negociación del Mercosur con la Unión Europea es la última de sus preocupaciones. Pero para Brasil la cosa es diferente. Brasil tiene vocación de gran potencia. Quiere hacer honor al hecho de ser parte del  grupo BRIC, junto con China, la India y Rusia, los grandes entre los países emergentes. No puede quedarse encerrado en el contexto del Mercosur. Además, necesita nuevos mercados para sus exportaciones, que ya no pueden seguir creciendo teniendo como horizonte sólo al Mercosur o al mercado latinoamericano.
Pero si Argentina y Venezuela no quieren abrirse al mercado europeo, Brasil tendrá que tomar la decisión de negociar por su cuenta, lo cual no significa necesariamente romper con  el Mercosur, pues esa situación se puede salvar económica y diplomáticamente mediante la fórmula de una negociación a dos velocidades, como ya ha negociado anteriormente el Mercosur con otros socios latinoamericanos.  No está claro, en todo caso, que a la Unión  Europea le guste eso de negociar con cada país por separado, aun cuando a la hora de la chiquita, lo que importa es Brasil.  
Brasil exporta a Argentina un volumen de mercancías por un valor cercano a los 19 mil millones de dólares. Esa es una cantidad importante en la cartera de exportaciones de cualquier país. Por lo tanto, Brasil no puede menos que tragarse su malestar con las periódicas  decisiones proteccionistas de Argentina. El matrimonio no anda bien, pero el divorcio sería peor para ambos. Hay que llegar, por lo tanto, a una fórmula que permita a cada uno vivir su vida, sin herir demasiado la dignidad del otro. Con Venezuela la cosa es distinta. Aun cuando el volumen de comercio exterior de Venezuela es de iguales o superiores dimensiones que el comercio exterior de Argentina, las ventas de Brasil a Venezuela han llegado, en el momento de mayor esplendor, a un monto cercano a los 5 mil millones de dólares, cantidad que incluso disminuyó en el año 2013, debido a las dificultades de pago que presenta Venezuela. En otras palabras, Venezuela no parece responder a las expectativas de ser un gran mercado receptor de los productos del Mercosur, tal como esos países pensaron inicialmente. La crisis mostró las limitaciones del mercado venezolano al poco andar, dejando a Brasil sin una frontera clara de expansión comercial. Argentina fue para Brasil ese mercado en expansión, pero ya dejó de serlo. Ya ese mercado dio de sí todo lo que podía dar. Hay que conservar ese mercado, pues sigue siendo importante, pero no se puede descansar en él para crecer. Venezuela no alcanzó ni a serlo, antes de dejar de ser. Hay que volver entonces la mirada hacia la vieja Europa.  

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