viernes, 26 de mayo de 2017

EL PELIGRO NO ES UNA NUEVA CONSTITUCION


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición digital de ELMUNDO ECONOMÍA Y NEGOCIOS el día 25 de mayo de 2017)

El peligro de la asamblea constituyente propuesta por el Ejecutivo no radica en que ésta de origen a una nueva constitución. Ni siquiera en el hecho de que esa nueva constitución no sea refrendada por el pueblo soberano en elecciones libres. No. El problema no está allí. El peligro mayor es que la asamblea constituyente se instale y asuma todo el poder en el país. Es decir, una asamblea constituyente que se sienta depositaria del poder que le entrega el soberano, y por sobre el cual no hay poder alguno. Así fue en tiempos de Chávez. La asamblea constituyente se coloca desde el día uno de su instalación por sobre el poder ejecutivo, legislativo y judicial, e incluso por sobre el poder regional. Asume todos los poderes del Estado, los cuales, si sobreviven, lo hacen en forma de poderes delegados, subordinados y transitorios.
Si la política es - en el fondo de las cosas - una lucha por el poder, la convocatoria a la asamblea constituyente es una forma de resolver el problema del poder. Es reconocer, desde luego, que las protestas de los últimos 50 días han puesto en jaque el poder que detenta el Presidente Maduro, y que tal poder, tal como se expresa hoy en día, no es suficiente como para contener la arremetida nacional a favor de la democracia. Se necesita -desde el punto de vista de Maduro y de los estrategas nacionales y extranjeros que lo asesoran - un golpe que legitime el poder actual o que genere un poder distinto pero parecido.
Una asamblea constituyente - generada por el extraño e ingenioso mecanismo corporativo propuesto por el Gobierno - asumiría integro todo el poder legislativo, cosa que no pudo hacer la actual Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia. La Asamblea Nacional no solo se quedaría sin poder alguno, tal como está ahorita, sino que dejaría de existir y cada diputado dejaría de ser tal.
Una asamblea constituyente en los términos en que ha sido propuesta por el Ejecutivo podría dejar también cesantes a los jueces del Tribunal Supremo de Justicia, aun cuando los actuales podrían ser mantenidos en sus cargos en reconocimiento a los servicios prestados.
Con respecto al Ejecutivo, lo más probable es que la primera medida de la fulana asamblea constituyente sea ratificar en su cargo al Presidente Maduro, con algunos cambios en sus atribuciones -gobernar por decreto, por ejemplo – y en las atribuciones de sus ministros y altos funcionarios, que podrían dejar de estar sujetos al molesto control parlamentario. Sin embargo, puede suceder que algunos se pongan creativos y propongan cosas diferentes. Diferentes a Maduro. Nunca se sabe.
¿Qué pasaría con las Fuerzas Armadas? No hay dudas de que la institución armada tiene reivindicaciones que le son propias, por ejemplo, en su permanente relación conflictiva con el poder civil. También aspiraciones económicas y corporativas. Todas esas demandas podrían ser aprobadas por la asamblea constituyente en el día uno de su instalación, para poder de allí para adelante trabajar tranquilos en otras cosas.
Todos esos cambios se podrían hacer en dos fases: uno de hecho, basado en el poder que la asamblea constituyente tendría mientras exista - por sobre cualquier otro poder existente en el país - y otro por la vía de escribirlo en una nueva constitución, si es que todavía fuese necesario.




jueves, 25 de mayo de 2017

SE JUNTAN LOS BURROS PARA RASCARSE


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición impresa de TAL CUAL el día 25 de mayo de 2017)

¿Es Venezuela un buen punto de atracción de capitales extranjeros? Aquí existe la más elevada tasa riesgo país de toda América Latina y probablemente del mundo entero, si es que se llevaran indicadores comparables a nivel internacional. Según las últimas cifras provenientes de EMBI, ese indicador se ubica para Venezuela en 2.228, al 03 de mayo recién pasado.
Venezuela presenta hoy en día un bajo nivel de reservas internacionales del Banco Central. Al 08 de mayo se ubicaban en 10.137 millones de dólares, lo cual es el nivel más bajo de los últimos 20 años.
Venezuela ha visto disminuir sus ingresos por concepto de ventas internacionales de petróleo, tanto porque han bajado los precios de los hidrocarburos, como porque Venezuela ha bajado sus niveles de producción y de exportación. También influye en esos menores niveles de ingreso el hecho de que el petróleo que se le entrega a China se canaliza en alta medida hacia el pago de deuda con dicho país, y no genera nuevos fondos líquidos de libre disposición. En 2014 las exportaciones venezolanas de petróleo y sus derivados sumaron 66.382 millones de dólares. Esa cantidad bajó a 34.730 millones de dólares en el 2015 y a 24.029 millones de dólares en el 2016.
Venezuela tiene una ley de inversión extranjera que le concede altos grados de discrecionalidad al Ejecutivo para negociar condiciones especiales para algunas inversiones, lo cual genera falta de transparencia y falta de condiciones iguales para todos los inversionistas.
Venezuela ha visto retroceder en los últimos años sus exportaciones distintas al oro y al petróleo. 
Venezuela es un país que carece de un Parlamento en funciones, que tenga independencia del poder Ejecutivo.
Venezuela es un país donde al poder Judicial se le visualiza con un alto grado de dependencia con respecto al poder Ejecutivo.
Venezuela es un país donde hay un alto grado de inseguridad personal.
Venezuela es un país que ha sido señalado por múltiples parlamentos, gobiernos y organismos internacionales como violador de los derechos humanos.
¿Alguien en su sano juicio, podría decidir, sin presión alguna, invertir sus capitales en este país? La respuesta es sí, aun cuando parezca rara. Eso, porque existen en el mundo contemporáneo capitales que fluirán a este país, y a cualquier otro parecido, siempre y cuando les ofrezcan una tasa de ganancia descomunalmente alta. Se trata, indudablemente, de capitales maulas, buitres o piratas, que están dispuestos a correr altos riesgos, y recurrir, por lo tanto, a todos los mecanismos imaginables para salvaguardar sus inversiones. Esos son los únicos socios que puede exhibir hoy en día el gobierno en el seno del sistema financiero internacional.

viernes, 19 de mayo de 2017

LA DICTADURA NO PAGA


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición digital de EL MUNDO ECONOMÍA Y NEGOCIOS, el día 18 de mayo de 2017)

Los países de la América Latina no están creciendo en forma acelerada - como lo hicieron en la primera década del presente siglo - pero no están tampoco sumidos en una crisis o en una depresión imparable. Están creciendo más lentamente que en otros momentos del pasado reciente. La baja en los precios de las materias primas, en el mercado internacional, les ha generado problemas a todos, pero no todos han sufrido en la misma forma. Hay países que contaban con reservas internacionales, a las cuales pueden recurrir en período de vacas flacas, o tenían una menor dependencia con respecto a la principal materia prima de exportación, o habían tejido con anterioridad una red de convenios internacionales que les permiten acceso privilegiado en ciertos mercados, donde pueden llegar con mercancías no tradicionales, o pueden reducir ciertos gastos fiscales sin causar hambrunas generalizadas ni búsqueda de alimentos en medio de la basura. Pero Venezuela es la excepción a lo que sucede en toda la América Latina por dos razones: no hay crecimiento, ni hay democracia.
En Venezuela las reservas internacionales del Banco Central están en el nivel más bajo de los últimos 20 años - 10.137 millones de dólares, a principios de mayo -  nivel menor incluso que cuando el precio del petróleo no superaba los 10 dólares por abril, en los últimos años del gobierno de Caldera. Y gruesa parte de esas reservas están constituidas por oro monetario, que tiene menor liquidez que las divisas constantes y sonantes, y tiene mayores costos para ser vendido y/o transportado.
Venezuela se presenta ante los mercados financieros internacionales con la tasa de riesgo país más elevada de toda nuestra América -2.228 puntos a principios de mayo -  lo cual refleja que la comunidad internacional visualiza con preocupación la capacidad de pagos que puede presentar el país en el futuro cercano.
Venezuela tiene un parlamento que ha sido despojado de sus atribuciones de dictar leyes y de ejercer control sobre el Ejecutivo, y tiene un Poder Judicial que permite que muchas personas estén privadas de libertad durante meses o años por juicios de dudosa legalidad, o incluso sin juicio alguno.
En Venezuela, por lo tanto, el Ejecutivo actúa sin control del parlamento ni del poder Judicial, con amplios poderes para gobernar por la vía de decretos leyes y con control casi absoluto de la prensa. La capacidad del Ejecutivo de imponer un criterio único, por lo tanto,  en materias políticas o económicas, es casi total
Sin embargo, o quizás como consecuencia de todo ello, se exhibe el nivel inflacionario más alto del planeta tierra y la caída más violenta del PIB, y las manifestaciones en pro de democracia más masivas y sostenidas de todo el continente.
El cojo siempre tiende a echarle la culpa al empedrado, pero en este caso eso resulta bastante difícil: se hace evidente ante los ojos de la inmensa mayoría del país, y ante la comunidad internacional, que Venezuela se ha sumido en los infiernos por obra y gracia de un gobierno absolutamente ineficiente y con un alto talante autoritario y dictatorial. La democracia se perfila, una vez más, como un sistema político no solo bueno desde un punto de vista ético – todos los ciudadanos tienen los mismos derechos- sino también desde un punto de vista de la eficacia y la eficiencia económica. Jamás Venezuela habría llegado a los niveles en que se encuentra si hubiera gozado de mínimas condiciones de democracia política. La dictadura definitivamente no paga.

jueves, 18 de mayo de 2017

EL PODER ABSOLUTO


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición impresa de TAL CUAL el día 18 de mayo 2017)

El peligro mayor que entraña la asamblea constituyente propuesta por el Presidente Maduro radica en el hecho de que ésta asumiría, desde el momento mismo de su instalación, el poder absoluto en el seno del Estado venezolano.
Es decir, se acabaría el poder legislativo – que ya está casi acabado – el poder judicial – que goza de poco prestigio–  y incluso el poder ejecutivo actual, que no da señales de tener capacidad de ejercer sabiamente el poder que le ha sido asignado. Si todos los miembros de esa asamblea constituyente – o por lo menos una mayoría suficiente de ella – son miembros del PSUV – lo cual se puede obtener fácilmente por la vía de definir el sistema electoral – entonces tendríamos algo bien parecido a una dictadura del partido de gobierno, lo cual es, a su vez, una dictadura de esa vieja guardia partidaria que se da vueltas por todos los ministerios sin hacer nada efectivo en ninguno de ellos. 
Que redacten o no una nueva constitución, y que ésta sea ratificada por el pueblo soberano, son cuestiones de menor importancia para los promotores de esta iniciativa. Lo importante no es como termina todo ese engendro, sino lo que hace durante su corta o su larga existencia. Es decir, qué hace con todo el inmenso poder que concentraría en sus manos desde el momento de su instalación.
Desde luego el poder legislativo sería una de sus primeras víctimas. Desaparecería de un plumazo. La propia asamblea constituyente asumiría la facultad legislativa, hasta tanto no se elija otro parlamento con las nuevas normas que la nueva constitución determine. Todos los parlamentarios deberían volver para sus casas, en el mejor de los casos.
Algo parecido debería pasar con la defensoría del pueblo, con la fiscalía y con la contraloría, e incluso con los gobernadores regionales. A algunos los dejarían y a otros los sacarían. Eso es lo que se puede hacer cuando se tiene el poder absoluto.
A los miembros del poder judicial puede que los saquen, o que nombren un presidente delegado, o que los dejen seguir funcionando como hasta ahora. Se han ganado un premio de esa naturaleza.
Con el poder ejecutivo - y con la figura del Presidente Maduro, en particular - lo que todo el mundo sospecharía es que lo ratifiquen y lo dejen seguir apareciendo en la foto, a menos, desde luego, que alguien de dentro o de fuera de la asamblea constituyente se ponga creativo en esa materia y pretenda inventar cosas nuevas. Nunca se puede estar seguro. 
¿Qué harían con las fuerzas armadas? Estarían dadas las condiciones como para que obtengan todo lo que estimen necesario solicitar. Nuevas relaciones con el poder civil nuevas funciones tutelares sobre el funcionamiento del Estado, nuevas reivindicaciones corporativas. Todo.    
Ese es el precio de una instancia - cualquiera que ella sea - que asuma el poder absoluto en el seno de un Estado.

sábado, 13 de mayo de 2017

LAS CIFRAS DURAS


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición impresa de TAL CUAL el día 11 de Mayo de 2017)

Ante el sistemático ocultamiento, por parte del gobierno, de los antecedentes estadísticos que dan cuenta de los resultados de la actividad económica nacional, es necesario recurrir a fuentes internacionales para poder tener algunos datos aproximados sobre lo que ha sucedido en Venezuela y sobre lo que es dable esperar que sucederá en el futuro cercano.
El Trade Map, es un organismo creado por la Organización Mundial de Comercio, OMC, y por la Conferencia Mundial de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, UNCTAD, para acopiar, procesar, compatibilizar y publicar los antecedentes mundiales sobre intercambios comerciales. Es la fuente más confiable sobre comercio internacional de la que se dispone.
Según esta fuente, las exportaciones totales de Venezuela durante el año 2016 sumaron 29.078 millones de dólares. De esta cantidad, 24.029 millones de dólares estuvieron constituidos por exportaciones de petróleo y sus derivados, y 2.917 millones de dólares corresponden a exportaciones de oro realizadas por el Banco Central de Venezuela, ya sea bajo la forma de ventas puras y simples de parte de las reservas internacionales, o bajo la forma de operaciones swap, que son ventas con compromiso de recompra. El resto, es decir, 2.132 millones de dólares, corresponden a exportaciones venezolanas distintas al oro y al petróleo.  Como estas cifras sufren pequeños ajustes periódicos es bueno explicitar que se trata de los datos al 3 de mayo de 2017.
Las exportaciones petroleras sumaron 24.029 millones de dólares, con un precio promedio anual del barril venezolano que ascendió a 35.15 dólares por barril, según los datos publicados en la página web de Pdvsa. Durante el primer trimestre del 2017, el petróleo venezolano ha presentado un precio promedio de 44.7 dólares por barril, es decir, un 27 % más alto que el precio del año anterior. Si ese precio promedio se mantuviera durante el resto del año, se obtendrían en este año 30.516 millones de dólares por concepto de exportaciones petroleras. En la realidad de las cosas, esa cifra tiene que ser menor por la reducción en las cantidades exportadas, pero de ello no tenemos cifras confiables en este momento.
Si a la cifra anterior se le agregan 2.200 millones de dólares por concepto de exportaciones distintas al oro y al petróleo, se llega a un total de ingresos por concepto de exportaciones de 32.716 millones de dólares. No es posible agregar las exportaciones de oro, pues se trata de a venta de un activo que no se reproduce. Ese total es un 12 % mayor que los ingresos por concepto de exportaciones logrados en el año 2016. Con eso se puede contar en el 2017 para efectos de importaciones de bienes y servicios y para el pago de amortizaciones e intereses de la deuda externa.   














miércoles, 10 de mayo de 2017

QUIENES SON NUESTROS SOCIOS


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición digital de EL MUNDO ECONOMÍA Y NEGOCIOS el día 10 de mayo de 2017)

El Boletín 19 de la Asociación Venezolana de Exportadores, AVEX, recientemente publicado, muestra los principales países de destino, durante el año 2016, de las exportaciones no petroleras de Venezuela.
De esas estadísticas se deducen algunas cuestiones que son importantes de analizar y de divulgar.  Estados Unidos aparece como el principal país de destino de las exportaciones no petroleras venezolanas, con 517 millones de dólares, siempre y cuando no se consideren los envíos de oro que el Banco Centra ha realizado a Suiza en el año recién pasado. Sin embargo, si tomamos a América Latina como una unidad geográfica, económica y comercial tenemos que las ventas no petroleras hacia esta región superan a las exportaciones hacia el inmenso mercado norteamericano. Dentro de este mercado latinoamericano destacan Colombia, México y Brasil, como los tres principales países de destino de las exportaciones no petroleras venezolanas, con 186 millones de dólares, 168 millones de dólares y 146 millones de dólares, respectivamente. Les siguen Chile y Costa Rica, con 60 millones de dólares y 18 millones de dólares. Las ventas a estos cinco países suman 579 millones de dólares, lo cual supera en monto de los envíos hacia Estados Unidos.
Las buenas normas diplomáticas mandatan que un país – si defiende sus intereses – no debe pelearse con aquellos países que están comprando sus mercancías. Por el contrario, debe tratar de mantener con ellos las mejores relaciones posibles. Pero de los cinco países mencionados, solo uno, Brasil, pertenece al Mercosur, que es la asociación a la cual Venezuela ha dado tantas pruebas de amor en el transcurso de los últimos años. Desgraciadamente, se han cultivado con ese bloque relaciones altamente centradas en las relaciones personales entre los gobernantes, en la afinidad ideológica, y en las negociaciones poco transparentes de gobierno a gobierno, que son modalidades no dan buenos resultados a largo plazo, como ha quedado demostrado en la relación Venezuela - Mercosur. Con los otros cuatro países mencionados – tres de los cuales pertenecen a la Alianza del Pacífico -  las relaciones diplomáticas no son hoy en día las mejores.
Con los países de la Unión Europea pasa algo similar. Si se toman uno a uno ninguno de ellos aparece como un socio relevante de Venezuela, en cuanto a destino de las exportaciones no petroleras venezolanas. Pero si se toma la Unión Europea como una unidad geográfica, económica y comercial, se tiene que la suma de lo que se envía a los siete principales compradores europeos de productos venezolanos, durante el año 2016, alcanza a los 337 millones de dólares, cantidad menor que las exportaciones a Estados Unidos y a la América Latina, pero que no deja de ser significativa en el contexto de las cifras del comercio exterior venezolano. El año 2015 esas exportaciones sumaron 583 millones de dólares. Sin embargo, Venezuela se ha negado a participar en las negociaciones que Mercosur viene desarrollando para firmar un Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea, dando la pésima señal de que ese mercado no le interesa.
Hay que tener en cuenta que no participar en las negociaciones que lleva adelante Mercosur no deja a Venezuela en la misma situación competitiva en que se encuentra hoy en día, sino que la hace retroceder y perder eventuales mercados, pues los países del Mercosur conseguirán ventajas comerciales que no obtendrá Venezuela y, por lo tanto, en materia de competitividad -  que siempre es una cuestión de posición relativa de unos con respecto a otros- se empeorará la situación de Venezuela.
 Hay en Venezuela quienes no terminan de entender que la diplomacia debe ser un campo de batalla en pro de los intereses sustantivos y de largo plazo del país, y no meramente una tribuna para la retórica ideológica.    


viernes, 5 de mayo de 2017

QUE SABEMOS DEL COMERCIO ENTRE CHINA Y VENEZUELA


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición impresa de TAL CUAL el día 4 de mayo de 2017)

La milenaria discreción y diplomacia de los chinos se ha juntado con la política del actual gobierno venezolano - consistente en ocultar tanto como se pueda las cifras sobre la economía nacional - para dar como resultado conjunto una gran falta de transparencia en relación a los relacionamientos comerciales y financieros que ligan hoy a día a ambos países. Pero, al final del día, en el mundo contemporáneo, es difícil actuar en los mercados internacionales sin dejar huellas que terminan por mostrar gruesa parte de todo aquello que algunos se esfuerzan en ocultar.
Veamos los datos sobre el comercio entre China y Venezuela en el año 2016, de acuerdo a las mejores fuentes internacionales disponibles. Venezuela le vendió a China, en el año mencionado, mercancías por un valor total de 5.499 millones de dólares. Eso convierte a China en el segundo país de destino de las exportaciones venezolanas, después de Estados Unidos. Pero de ese total, 5.141millones de dólares - el 93 % - son ventas de petróleo y sus derivados. Es decir, la economía china no se ha convertido en un mercado importante e interesante para el grueso de la economía y de las empresas venezolanas, sino que ha devenido en un socio dependiente de las negociaciones poco transparentes que se realizan de gobierno a gobierno.
Venezuela está convencida de que ese nivel de comercio la convierte en un socio estratégico que puede entenderse casi de igual a igual con el gigante asiático. Pero la realidad de las cosas es que las compras totales de China a Venezuela - petróleo y no petróleo- representan el 0.3 % de las importaciones chinas. Cabe mencionar que los principales proveedores de las compras realizadas por China en los mercados internacionales son Corea del Sur, en primerísimo lugar, seguido de Japón, el Taipéi Chino y Estados Unidos, en ese mismo orden.
En el campo específico del petróleo y sus derivados Venezuela le aporta a China el 2,9 % del petróleo que este país se ve obligado a comprar en el mercado internacional, y eso coloca a nuestro país en el décimo cuarto lugar en la lista de los proveedores. No es, por lo tanto, un proveedor importante, ni un proveedor que no pueda ser sustituido rápidamente por cualquiera de los otros 13 países que le venden petróleo a China en montos más elevados que lo que le vende Venezuela, y que están incluso más cerca geográficamente de dicho mercado.
Desde el punto de vista de las exportaciones chinas a Venezuela, éstas sumaron 2.535 millones de dólares en el año 2016. Eso representa el 17.2 % de las compras internacionales realizadas por Venezuela, pero representan solo el 0.1% del total de las ventas chinas al conjunto del planeta. Es decir, casi nada.

lunes, 1 de mayo de 2017

¿TENEMOS QUIEN NOS VISITE?


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición digital de EL MUNDO ECONOMÍA Y NEGOCIOS el día 27 de Abril de 2017)

Venezuela no está bien rankeada en materia de turismo. Más allá de lo que el Ministerio de Turismo diga o haga, la verdad verdadera es que los indicadores internacionales que se pueden considerar - para ver cuán importantes es un país en materia de atracción de turistas extranjeros -  colocan a Venezuela en una situación bastante poco envidiable.
Uno de esos índices es el TTIC, o índice internacional de turismo y viajes, que es construido por el Foro Económico Mundial de Davos. En su última versión conocida, que tiene datos relativos a 2015, Venezuela figura en el lugar 110, de un total de 141 países analizados. Ese índice toma en cuenta, desde luego, no solo la cantidad de cosas maravillosas que la naturaleza puede haber colocado en un territorio determinado, sino variables tales como infraestructura turística, seguridad ciudadana, conectividad por aire o por tierra, precios, sanidad, oportunidades de negocios, acceso a bienes culturales, etc. Considerando y promediando todas esas variables, hay 109 países en el mundo que están en mejores condiciones que Venezuela. Dicho en otras palabras: si hay alguien en el mundo que quera salir de vacaciones y está en proceso de elegir un país de destino, se encontrará con que hay 109 opciones mejores que Venezuela. No es indudablemente una posición como para tirar cohetes.
Otro indicador que se puede tomar en consideración es la cantidad de turistas que recibe cada país. Este indicador es menos preciso pues la cantidad de turistas depende de las dimensiones geográficas, demográficas y económicas de cada país. Pero algo indica. El Banco Mundial confecciona y publica estadísticas al respecto. De acuerdo a ellas, en 2014 Venezuela recibió 857 mil visitas extranjeras. Muchos menos que Perú, Colombia, México, Costa Rica, Uruguay, Argentina o Chile, por mencionar solo algunos países comparables de nuestra América Latina.
Lo que todas las estadísticas muestran es que no basta con tener playas hermosas ni tener una selva premiada con el Salto del Ángel. Esas cosas pueden ser elementos que posibilitan pero no determinan la venida de turistas. Para que los turistas vengan y dejen aquí sus dólares, es necesario tratarlos bien, darles la seguridad de que no serán asaltados ni robados, o que en el hotel podrán contar con agua corriente y con electricidad en forma continuada, y que habrá en los restaurants pan, leche, jamón, carne y otras cosas usuales en el menú nacional o internacional, y que si tienen  necesidad de ir a  una clínica o a un hospital éste estará  bien abastecido de medicinas y de médicos que tengan buen domino de la medicina  moderna. Y que los aviones llegarán y saldrán a la hora, y que la tasa de cambio y los precios de los bienes y servicios serán competitivos o mejores que los que imperan a nivel internacional.
El turismo internacional es exigente. Compara con las ofertas similares que existen en otros países. Por ejemplo, si alguien busca sol y playa caribeña, no tiene a Margarita como la única opción, sino que también existe Colombia, Costa Rica, Cuba, República Dominicana, etc. Hay que ser mejor que ellos para atraer al turista extranjero. No basta con que nosotros estemos super convencidos de que lo nuestro es bello. Hay que competir.
El turismo nacional es distinto. Allí las opciones son menores, y mientras no se pueda salir al extranjero - porque no hay dólares ni pasaportes como para ello, - hay que hacer turismo interno, lo cual no es malo que se haga, pero no deja dólares al país.