domingo, 28 de abril de 2013

LOS CAPITALES TRANSLATINOS


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en TAL CUAL el día 26 de Abril 2013.)


Estadísticas  recientes reflejan que Colombia recibió, en el transcurso del año 20012, en calidad de inversión extranjera directa,  la elevada suma de 15 mil  millones de dólares. Esa es una cantidad importante para un país de las dimensiones económicas de Colombia, y lo sería también para cualquier país latinoamericano. Venezuela, por ejemplo, no recibe ni el 20 % de esa cantidad. Pero más allá de las cifras brutas, hay algunas cuestiones de índole cualitativa que son importantes de poner de relieve.
En primer lugar, todo parece indicar que la imagen externa de Colombia ha sufrido un cambio radical en los últimos 10 años. De aparecer ante el mundo como un país tropical, enguerrillado, productor de narcóticos y con una estructura social y política interna parecida a la que fluye de las novelas de García Márquez, ha pasado a ser visto como un país  moderno, abierto al mundo, con exportaciones crecientes, diversificado, pacificado en la mayor parte del país y con gobiernos serios desde el punto de vista político y económico. No importa que eso sea verdad o no. Pero la imagen que se proyecta es positiva. Esa imagen hace que la tasa riesgo país sea reducida, que la inversión extranjera fluya hacia el país y que sea posible firmar con éste tratados comerciales internacionales como el que ha firmado recientemente la Unión Europea. Hay manifiestas ventajas económicas de tener una buena imagen internacional.
En segundo lugar, todo parece indicar que la imagen internacional que comentamos no es gratuita. Obedece a razones objetivas y tangibles. La producción crece; las exportaciones agrícolas, manufactureras y minero extractivas aumentan; hay superávit fiscal; hay reducción de la pobreza, y hay victorias políticas y militares sobre la insurgencia guerrillera.
Un aspecto interesante de la inversión extranjera recibida durante el año recién pasado es que Chile aparece en ellas como el principal país de origen, con aproximadamente 3 mil millones de dólares. En segundo lugar parece Panamá, seguido de Inglaterra y Anguilla. Estos tres últimos países de origen no alcanzan cada uno a los mil millones de dólares. Sólo en quinto lugar aparece Estados Unidos. Esta situación pone de relieve algunas características importantes del sistema financiero internacional. Pareciera, en la superficie de los hechos, que hay un importante flujo de capitales – no ya solo de mercancías - que circulan en el ámbito intra latinoamericano. Sin embargo, una parte importante – pero no la totalidad- de esos capitales que figuran como chilenos, como panameños o como anguillanos ( ¿asi se dice?) corresponden en realidad a capitales y a empresarios de cualquier país distinto. Se trata, en muchos casos, de capitales provenientes de países desarrollados que dan origen  a empresas constituidas y radicadas en un país latinoamericano, probablemente con socios y personal directivo de ese país de destino, que desde allí saltan a un tercer país - Colombia en este caso – llevando capitales que han sido recabados en el segundo país dentro de esta cadena y/o en el propio país de destino final, con lo cual la empresa o los capitales originarios adquieren control y dominio sobre una cantidad de capitales muy superiores a los que salieron a recorrer el mundo en el primer eslabón de esta cadena. Es altamente probable que el hecho de que exista entre Chile y Colombia un Tratado de Protección de Inversiones se constituya en una variable importante a la hora de decidir sobre este tipo de flujos de capital.
En el caso de Anguilla, que es una pequeña isla caribeña bajo control británico, la situación parece ser distinta. No se trata ya de recoger capitales generados en esa isla, sino de aprovechar las condiciones tributarias imperantes en ese y en otros paraísos fiscales para efectos de disminuir la carga tributaria que esas empresas y esos capitales pagan en sus trayectorias internacionales.
En todo caso, para un país como Colombia, aun conociendo todo lo anterior, el resultado neto de todo este tipo de operaciones es positivo: ganan inversiones, desarrollan sectores productivos, generan empleo, incorporan tecnologías de punta e incrementan sus exportaciones. Para un país como Chile, la situación también tiene resultados netos positivos, pues la cantidad de capitales que entran a su economía es superior a la que sale. Si se prohibieran operaciones como la que comentamos, probablemente no sólo serían menores los capitales que salen de su economía, sino también los que entran. Y, desde luego, todo este tráfico fortalece, en última instancia, a actores o agentes internacionales que actúan con un grado creciente de autonomía con respecto a los gobiernos y las economías nacionales. Se está, en última instancia, frente a una situación de carácter sistémica, que no es estática ni inmodificable, que no es posible rechazar o condenar en bloque, sin considerar sus aspectos positivos,  y que es posible ir modificando y puliendo por la vía de decisiones nacionales y de acuerdos internacionales.      

jueves, 18 de abril de 2013

EL BANCO EMERGENTE DEL BRICS


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en TAL CUAL el día 18 de Abril 2013.)


Los países que conforman el Grupo BRICS – Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica- tomaron en su reciente encuentro realizado en Sudáfrica, el acuerdo de conformar un banco internacional. Este acuerdo tiene una serie de implicancias que es bueno analizar.
En primer lugar llama la atención que los países mencionados, que reúnen más del 40 de la población y del comercio mundial, no han caído en la idea tan de moda de firmar un Tratado de Libre Comercio entre ellos.  Obviamente cada uno de los países mencionados estaría muy contento si pudiera venderle más mercancías a cualquiera de sus socios del grupo BRICS, pero en el fondo todos saben que ese no es el problema que más les preocupa. Su estrategia a largo plazo no es venderse más  entre sí, sino venderle más a los países desarrollados y poder comprar en ellos la mayor cantidad posible de bienes de alta calidad y  tecnología, ya sea para fines de consumo o para inversión. Ningún país está interesado en comprarle mercancías a otro sólo por amistad o por solidaridad. Cada uno compra y seguirá comprando mercancías en el mercado internacional en aquellos mercados en donde éstas sean más baratas y/o exhiban una mayor calidad. Sólo cuando las mercancías de un determinado país han alcanzado un cierto umbral de calidad y de competitividad es posible que los acuerdos y tratados internacionales generen el impulso final decisivo como para posesionarse en un mercado externo. Ello es así con relación a los bienes de consumo – que satisfacen las necesidades y los gustos de la población- y con más razón aun con relación a  los bienes de inversión, que definen la producción y la productividad futura, donde nadie quiere comprar sino lo mejor. Todas estas reflexiones creemos que tienen importancia en el campo de los procesos de integración que se llevan adelante en América Latina, donde la alegoría y la apelación a la solidaridad y a la historia parecen querer sustituir en forma sostenida  a las oportunidades y requerimientos del mercado.
INVERSIÓN
Otro aspecto que es importante analizar en relación al eventual Banco BRICS es el hecho de que los países que conforman el grupo, sobre todo China y Rusia-  tienen hoy en día las más altas reservas internacionales del planeta, y que tienen, por lo tanto, necesidad de encontrar para ellas oportunidades de inversión que sean seguras y rentables. Un banco internacional podría satisfacer en alta medida esa necesidad. Ya en años anteriores China ha coqueteado con la idea de incrementar sus aportes al Fondo Monetario Internacional y/o al Banco Mundial, pero esa alternativa no ha terminado por implementarse pues no le reporta una real capacidad de incidir en la dirección de esos organismos, ni de direccionar los créditos que éstos otorgan. Un banco propio les daría, en cambio, a ellos y a los demás  socios del Grupo Brics, la oportunidad de canalizar parte de sus cuantiosos fondos acumulados hoy en día en forma de reservas; les daría el poder absoluto sobre la dirección de ese naciente organismo, lo cual implica canalizar los fondos de acuerdo a las necesidades económicas y políticas de los países que aportan el capital; y les daría también la oportunidad de condicionar los fondos en función de las compras que los países beneficiarios hagan en los países que aportan el capital. Es decir, podrían, por la vía financiera, incrementar sus relacionamientos propiamente comerciales
FMI Y BM
Otro aspecto que es importante tener en cuenta para entender la actual proposición que analizamos es que los organismos crediticios internacionales – tipo FMI y Banco Mundial – tienen prioridad absoluta a la hora de que un país deudor tenga dificultades para responder a sus deudas internacionales. Primero se les paga a estos bancos internacionales, y sólo después a los bancos comerciales y/o a los otros acreedores  comerciales. Obtener ese status para el banco naciente, y para los créditos correspondientes, es mucho más seguro para países como China, Rusia e incluso Brasil,  que prestar en base solamente a los convenios bilaterales que se puedan firmar con un determinado país.

martes, 16 de abril de 2013

LAS MALAS ESTADÍSTICAS


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en EL MUNDO ECONOMIA Y NEGOCIOS el día 2 de Abril del 2013.)


Hace unos meses atrás se desató una interesante polémica  entre el Fondo Monetaria Internacional y la República Argentina sobre la calidad de las estadísticas económicas que este país presenta ante la comunidad internacional y ante su propia ciudadanía. En particular, se generaron dudas sobre los índices que miden la inflación, y sobre la tasa de crecimiento que se le atribuye al producto interno bruto, PIB. 
Una polémica de esa naturaleza no está encaminada a poner de relieve aspectos meramente estéticos de la economía de un país, o a restarle o sumarle puntos al prestigio o a la imagen de un determinado gobierno. El fondo del asunto tiene que ver con el hecho de que las cifras económicas de un período determinado obligan - incluso en términos legales - a determinadas acciones económicas en el período siguiente. Y cuando estas últimas no se quieren asumir, se recurre al expediente de modificar las cifras del periodo precedente.
Pero independientemente de si el FMI tiene o no la razón en el caso argentino, esta polémica ha puesto en el debate latinoamericano la cuestión de la calidad de las estadísticas  económicas que cada país  presenta. Cuando el organismo que realiza las estadísticas es absolutamente dependiente del Ejecutivo nacional – como sucede en Venezuela con el Instituto Nacional de Estadísticas y con el propio Banco Central - la posibilidad de que se realicen operaciones cosméticas es mucho mayor que cuando esos organismos tienen altos grados de independencia técnica y política. En este país ya las estadísticas sobre producción e ingresos petroleros se han convertido en secretos de estado - o en voladores de luces en los cuales nadie cree - al mismo tiempo que las estadísticas sobre gastos fiscales han perdido el significado que tenían antes, pues los gastos parafiscales – en particular los de PDVSA – modifican o anulan todo cuanto se pueda aprobar previamente por el  parlamento, por la vía de la ley anual de presupuesto. Pero también hay elementos extraños en materia de estadísticas de comercio exterior. Veamos algunos ejemplos.
Brasil - en las estadísticas que entrega a ALADI  y que este organismo publica – declara exportaciones a Venezuela por un valor de  4 mil 591 millones de dólares, en el año 2011. Sin embargo Venezuela, en la misma fuente estadística, declara compras en Brasil sólo por un monto de 3 mil 60 millones de dólares. Hay una diferencia de 1.500 millones de dólares entre lo que Brasil dice que vendió y lo que Venezuela dice que compró. Es posible que esa diferencia obedezca a formas diferentes de llevar las estadísticas en un país y en otro. Pero también alguien – mal pensado desde luego - podría concebir la idea de que aquí hay operaciones raras que dejan huellas diferentes en uno y en otro punto de la cadena de comercialización.
Con las ventas en sentido contrario pasa algo similar. Brasil declara haber comprado en Venezuela mercancías por un total de 1.369 millones de dólares, pero Venezuela dice que le vendió a Brasil, en el año 2011, mercancías por un total de 118 millones de dólares. Una diferencia, nada pequeña, de 1200 millones de dólares. En este caso podría uno pensar que la diferencia obedece a las ventas de petróleo, que son un secreto para Venezuela, pero un dato público para Brasil. Pero Brasil declara compras de petróleo a Venezuela, en ese año, por un monto de 737 millones de dólares. Siguen faltando más de 500 millones de dólares para que todas esas cifras sean compatibles las unas con las otras. ¿Raro, verdad?
Veamos que sucede en el comercio con Chile. Venezuela declara haber comprado en dicho país, en el año 2011, un total 1.258  millones de dólares, mientas que Chile declara haberle vendido a Venezuela mercancías sólo por un valor de 692 millones de dólares. Una diferencia superior a los 560 millones de dólares. En sentido contrario, Venezuela dice haberle vendido a Chile un total cercano a los 7 millones de dólares, mientras que Chile reconoce haber comprado 184 millones de dólares. En este caso, nuevamente las ventas de petróleo y petroquímicos, que Venezuela no muestra en sus estadísticas, pueden hacer la diferencia.   
Toda esta situación desacredita las estadísticas de comercio exterior y las convierte en instrumentos poco fiables para efectos de tomar, a partir de ellas, decisiones de política económica que puedan afectar en forma sustantiva la situación comercial y competitiva del país.  En alguna parte hay errores conceptuales u operativos que merecen aclararse.

miércoles, 10 de abril de 2013

PROGRAMAS DE TRANSFERENCIAS CONDICIONADAS


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en EL MUNDO ECONOMÍA Y NEGOCIOS el día 10 de Abril de 2013)


En el campo de las políticas sociales encaminadas a la reducción de la pobreza ha tomado cuerpo en América Latina, en la ultima década, el concepto de “transferencias condicionadas”.
La idea central de estos programas es llevar adelante transferencias monetarias a las familias pobres, pero condicionadas a la realización por parte de estas - o de uno u otro de sus miembros- de algunas tareas o actividades que van encaminadas - a mediano o largo plazo - a la superación de la pobreza. En otras palabras, no se trata de la transferencia pura y simple de recursos monetarios a los sectores más pobres, sin contraprestación alguna. Con este último mecanismo – bastante probado en América-  la familia se hace absolutamente dependiente de dicha ayuda, sin que supere las causas de fondo de su situación de pobreza.
Programas  de transferencias condicionadas son, por ejemplo, la ayuda monetaria por niño en edad escolar, pero supeditada a la efectiva asistencia del niño a la escuela donde está matriculado.  O las becas a los educandos, otorgada o manejada por la escuela o el municipio, que tienen más capacidad de visualizar si el becado está efectivamente haciendo del estudio su actividad primera y fundamental. También entra en este campo la alimentación escolar gratuita, pero en base a desayuno y almuerzo efectivamente otorgado en la escuela. O bonos monetarios a las madres que efectivamente lleven sus niños a controles médicos periódicos, con lo cual se reduce en forma sustantiva la mortalidad infantil, al mismo tiempo que se ayuda a las familias más pobres. O ayuda monetaria a la mujeres sin trabajo, pero supeditadas a la asistencia periódica a cursos en los cuales se les capacita para determinadas actividades. En términos más generales, se trata de otorgar prestaciones monetarias a los sectores más pobres, pero exigiendo o supeditando dicha ayuda a actividades que contribuyan a incrementar el capital humano que ellos mismos representan, sobre todo por la vía de fortalecer su educación, su salud y su  capacitación profesional.
La otorgación de subsidios monetarios en forma directa, a las familias más pobres, sin exigir a cambio contraprestación alguna, es una forma de apoyo que pasa – sin lugar a duda- a ser importante para la familia beneficiada, pero que no contribuye a romper el ciclo de la pobreza, que lleva a que los hijos de los pobres sean los sectores más vulnerables o más propensos a ser también pobres en la generación inmediatamente siguiente. Las transferencias condicionadas, en cambio, ayudan a romper el ciclo de la pobreza por la vía de intentar sacar de la misma, en primera instancia,  a los niños, los jóvenes y las mujeres, y solo en segundo lugar a los varones adultos. Indirectamente, este tipo de transferencias permite también el empoderamiento de las mujeres, sean o no jefas de hogar, en la medida que las capacita laboralmente y en la medida que pasan a recibir directamente activos monetarios por su actividad o por la de sus hijos.
Pero también existe una versión maligna y retrograda de estos programas de transferencias condicionadas: se trata de la otorgación de transferencias monetarias a vastos sectores de la población supeditadas únicamente a la contraprestación de favores y adhesiones políticas. Subsidios a los sectores más pobres a cambio de asistir a los mítines oficiales y de apoyar a los  partidos o los candidatos afines al gobierno, o de inscribirse en el partido oficial, o de exhibir  los colores y los símbolos externos que ponen de manifiesto una determinada adhesión política.  Con estas formas degeneradas de transferencias condicionadas los sectores más pobres no salen jamás de su situación de pobreza y  sus hijos probablemente reproduzcan  las mismas condiciones de vida. No hay crecimiento del capital humano, ni incremento de la capacitación laboral, ni incremento de la productividad.  Pero hay la implantación de un sistema político que no sólo no  ataca las causas de fondo de la pobreza, sino que necesita de la mantención de la misma para su propia reproducción.
sergio-arancibia.blogspot.com




martes, 9 de abril de 2013

PREGUNTAS PERTINENTES DIRIGIDAS AL INE


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en TAL CUAL el día 5 de Abril de 2013.)


El común de la población suele depositar una alta cuota de confianza en las estadísticas oficiales.  Se acepta casi como un artículo de fe el que las matemáticas no mienten y que los hombres que han construido y dado a conocer esas cifras tampoco incurren en un pecado de esa naturaleza. También se supone, sin entrar a comprobarlo,  que los conceptos estadísticos coinciden con el uso corriente y popular que esas palabras y esos conceptos tienen en el idioma usado por la ciudadanía media. Eso sucede, entre otros ejemplos posibles, con las estadísticas sobre ocupación y desocupación.
Sin embargo, ¿sabe usted, amigo lector, a quien se considera ocupado, según las estadísticas oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas?
La respuesta es la siguiente: ocupado es aquella persona de 15 años o más, que ha trabajado una hora o más  - tal como se lee: una hora o más - en forma remunerada o no (es decir, aun cuando haya trabajado gratis), en la semana anterior a la encuesta.
Desocupado, a su vez, es aquel que no ha realizado trabajo alguno en la semana anterior a la encuesta, pero que ha buscado activamente trabajo.
Se deduce de esas definiciones de que el que trabajó una hora a la semana ayudando a estacionar carros, es un ocupado. Igualmente, el que ayudó a su padre o a su madre en cuidar o atender un negocio familiar. O el que intentó vender cualquier artículo en la calle, en calidad de vendedor informal, aun cuando fuese durante una hora a la semana.
Se deduce también que aquel que no ha buscado activamente trabajo – porque cree, con razón o sin ella, que no tiene posibilidades de encontrarlo – no es un desocupado, sino un inactivo, que es un concepto distinto.
LAS MILICIAS
Sin embargo, hay algunas situaciones que generan dudas y que sería bueno que el INE las aclarara para saber que significan realmente las cifras que publica.
Los hombres y mujeres que participan en la Milicia Bolivariana o en la Milicia Territorial, que no son personas incorporadas a jornada completa en las fuerzas armadas, pero que son convocadas periódicamente  a vestir uniforme y a realizar ciertas actividades que sus mandos le señalen, ¿están ocupados o desocupados? ¿Basta que vistan uniforme durante más de una hora a la semana para que figuren como ocupados, reciban o no remuneración por esa tarea militar? ¿Figuran por ese hecho como ocupados, aun cuando en el resto de la semana no tengan trabajo de ninguna especie?
Los hombres y mujeres que reciben un pago por asistir a mítines y desfiles, y que gastan en esas actividades una hora o más a  semana, ¿Están ocupados o desocupados?
Los miles de hombres y mujeres que reciben una remuneración por estar inscritos en misiones educacionales - realicen o no una contraprestación en términos de algún trabajo o actividad, es decir, vayan o no vayan a clases,  - ¿son ocupados o desocupados? ¿O acaso los inscritos en las misiones educativas, al ser eventualmente estudiantes, no son parte de la fuerza de trabajo activa, sino que son inactivos,  y por lo tanto, no son parte de los ocupados ni de los desocupados?
¿Y los que están en inscritos en algunas de las misiones directamente sociales, es decir, aquellos  que reciben una asignación monetaria regular por el hecho de ser pobres, están ocupados o desocupados?
Y entrando en el terreno concreto de las  cifras publicadas por el INE en el pasado reciente, ¿Cómo se explica que la población ocupada haya disminuido en 300 mil personas desde Septiembre del 2012 a Febrero del 2013 – a pesar del aumento natural de la población -  y eso no se haya manifestado en forma sustantiva en la tasa de desocupación?
¿CREDIBILIDAD?
¿Cómo se explica que la población inactiva haya aumentado en el mismo período en aproximadamente 290 mil ciudadanos? ¿Aumentaron los jubilados? ¿O aumentaron los que dejaron de buscar trabajo pues llevan mucho tiempo sin encontrarlo?
¿Cómo se explica que los estudiantes mayores de 15 años - que bordean en el país los 2 millones y medio de personas- hayan aumentado aproximadamente en 150 mil ciudadanos en el período que hemos mencionado?
El INE es un organismo que necesita ganar credibilidad. Sería bueno que lo intentara contestando alguna de las preguntas que aquí hemos formulado.