sábado, 26 de agosto de 2017

EL MÁS MALO DE LA CLASE.


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición digital de EL MUNDO ECONOMÍA Y NEGOCIOS el día 24 de agosto de 2017.)


Afortunadamente algunos organismos internacionales publican cifras relativamente creíbles sobre el desempeño de la economía venezolana. Si no fuera por ellas, habría oscuridad total sobre lo que sucede en el país en materia económica, pues el Banco Central y el Instituto Nacional de Estadísticas dejaron hace raro de publicar las cifras que antaño alimentaban sin problemas los debate sobre política económica.
La Comisión Económica para América Latina de Naciones Unidas, Cepal, acaba de publicar al menos tres series de estadísticas que son interesantes de analizar y de tener en cuenta.
La primera de ellas se refiere a las proyecciones de crecimiento de los países de la región para el año 2017. En ese campo, Venezuela saca la peor nota de todo el salón. Se espera que la economía caiga este año en un 7.2 %. No hay ningún país desde el Rio Bravo hasta la Patagonia cuyo PIB amenace bajar en una forma tan violenta. En la América del Sur, todos los países presentan crecimiento, aun cuando algunos crezcan muy lentamente como Brasil, que se espera crezca solo en un 0.4 %, o Ecuador que lo haría en un 0.7%. En la América Central y México, todos los países están en vías de crecer durante el año en curso. En el Caribe los únicos países que se espera que decrezcan son Santa Lucia y Suriname, que lo harían cada uno en un 0.2 %.
Como Venezuela ya decreció en un 9.7 % en el año 2016, al volver a bajar en un 7.2 % en el presente año, se llegaría a que la baja en dos años seria de aproximadamente de 16 %. Eso significaría que en promedio cada venezolano debería ser a fines del 2017 un 16 % más pobre que a principios del 2016, si es que el menor ingreso se repartiera en forma equitativa entre toda la población del país. Pero como hay algunos que han mantenido sus ingresos, e incluso otros que tienen mecanismos como para incrementarlos, es dable pensar que los sectores populares verán reducidos sus ingresos en 25% o más, en el transcurso de los dos años considerados.
En materia de deuda pública Venezuela exhibe, a fines del 2016, una deuda de 132.156 millones de dólares, cantidad que es mayor que la deuda que tiene Brasil, que es un país de dimensiones económicas mucho mayor que el nuestro, y que tiene una deuda pública total de 130.274 millones de dólares. Argentina, otro país que podría servir de punto de comparación tiene una deuda pública total de 95.3024 millones de dólares. Además, en el caso venezolano, se trata de una deuda que hay que pagar en forma estricta, y cuya eventual reprogramación o refinanciamiento es muy difícil y muy caro, pues la tasa deuda país de Venezuela es sumamente elevada.
El tercer dato se refiere a la recepción de inversión extranjera directa durante los años 2015 y 2016. Según las cifras de Cepal, en el año 2015 las entradas de capital por ese concepto fueron aproximadamente el 1 % de todas las entradas que se registraban en la América del Sur, en circunstancias que países como Brasil recibían el 40 % o más de dichas entradas de capital. Durante el año 2016 no se registran entradas en Venezuela por concepto de inversión extranjera directa.
En síntesis, en materia de producción, se retrocede; en materia de deuda externa se avanza, y en materia de recepción de inversión extranjera directa, se mantiene en un punto cercano a cero, lo cual en el mundo contemporáneo es una forma bastante segura de quedarse atrás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario