domingo, 6 de agosto de 2017

ECUADOR Y LAS DECISIONES OPEP


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición digital de EL MUNDO ECONOMÍA Y NEGOCIOS el día 6 de agosto de 2017)


En América Latina hay dos países productores de petróleo que pertenecen a la OPEP. Ellos son Venezuela y Ecuador. El uno, un productor importante, y el otro un productor de los más pequeños dentro de dicha organización. Ambos, en todo caso, atados a la decisión tomada en el seno de ese cartel internacional en el sentido de bajar los niveles de producción para efectos de produciir un efecto alcista sobre el precio internacional de los hidrocarburos.
Además, hay dos productores importantes que no pertenecen a la OPEP. Ellos son México y Brasil. México, aun cuando no es miembro de la organización, ha participado de la decisión mencionada y ha respetado hasta ahora la restricción de producción que se le ha acordado.
Ecuador ha hecho pública recientemente su decisión de no cumplir plenamente con la reducción de producción a la cual se había comprometido en el seno de la OPEP. Las dificultades fiscales por las cuales atraviesa ese país lo llevan a potenciar tanto como puedan su producción de petróleo para incrementar sus ingresos fiscales. Obviamente ese anuncio no conlleva amenazas de expulsión ni de castigo de ninguna naturaleza. Eso por cuanto Ecuador es un país cuya modesta producción de petróleo no hace alterar mayormente los equilibrios que se dan en el mercado petrolero internacional y, además, por cuanto la OPEP no tiene capacidad alguna de imponer una férrea disciplina entre sus países miembros.
Venezuela en cambio se mantiene atada a la decisión OPEP, a pesar de que su economía se cae a pedazos y a pesar de que la mencionada decisión de la OPEP no ha producido en el mercado petrolero las consecuencias esperadas sobre el precio.
Todo esto debe traer a colación el debate siempre abierto sobre si a Venezuela le conviene o no seguir como miembro de la OPEP.  Fue una decisión no solo sensata sino que incluso valiente por parte de Venezuela impulsar la creación de dicha organización de países productores de petróleo, pues significó que los países productores pasaron a tener real capacidad de incidencia sobre los precios de su principal producto de exportación, lo cual fue indudablemente un ejercicio de soberanía y de cambio de las relaciones de poder en el seno de la política y de la economía mundial. Pero hoy en día las condiciones han cambiado. Ya la OPEP no controla un porcentaje relevante del mercado mundial del petróleo y las decisiones en su seno obedecen en alta medida a los intereses económicos y políticos de los grandes productores árabes.
La soberanía se pone en juego efectivamente cuando el interés nacional debe ser defendido por sobre las presiones y decisiones de otros países. Ecuador da pasos en defensa de sus intereses nacionales y de su soberanía política. Venezuela, que ha dado pasos que se creían imposibles para arruinar su industria petrolera, debe indudablemente recuperar primero su alicaída capacidad de producción, para decidir después si produce tanto como pueda, o si se limita su producción a las decisiones OPEP.

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