martes, 13 de octubre de 2015

LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SUSTENTABLE

(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición impresa de TAL CUAL el día 9 de Octubre de 2015.)


La Asamblea Anual de las Naciones Unidas tuvo este año tantos protagonistas relevantes  - y cada uno de ellos tenía tantos temas importantes que poner encima de la mesa-  que quedó parcialmente eclipsado lo que se suponía iba a ser el tema central de esa magna reunión de alrededor de 150 jefes de estado y de gobierno. Nos referimos a la aprobación de los Objetivos de Desarrollo Sustentable, que son el mapa de ruta, o las metas conjuntas de toda la humanidad contemporánea,  en lo que se refiere a desarrollo social, para los 15 años que van desde el 2015 hasta el 2030.

Los Objetivos de Desarrollo Sustentable, ODS, son la segunda parte, o la continuación, de los Objetivos del Milenio, que se aprobaron también en Naciones Unidas, en el 2000, y que eran un conjunto de metas u objetivos que debían los diferentes países alcanzar  en los quince años siguientes.

Las Metas del Milenio tuvieron como primer gran merito, el merito de existir. El hecho de que todos los jefes de estado y de gobierno de los países que conforman la geografía política del mundo contemporáneo se pongan de acuerdo en un conjunto de metas a ser conseguidas en el transcurso de una década y media, es un hecho de inmensa trascendencia. Refleja que por sobre las inmensa diferencias de intereses y de culturas, los temas de la pobreza, de la educación, de la salud, etc., son preocupaciones compartidas por parte de todos, y que hay en cada una de esos campos avances que se pueden lograr cuando todos empujan en la misma dirección.

El otro hecho significativo es que dichas metas del milenio se alcanzaron en una  alta proporción.  Uno de los logros más  significativos fue que la pobreza extrema logró reducirse en más de un 50% en el transcurso de esa década y media. En el año 1990  existían  en el mundo alrededor de 1.920 millones de personas que vivían en condiciones de extrema pobreza, caracterizada ésta por la sobrevivencia con un ingreso igual o inferior a 1.25 dólares diarios. Actualmente, esa cifra ha bajado a 836 millones de personas.

La meta que los pueblos del mundo se plantean hoy en día es eliminar totalmente la pobreza extrema en los próximos quince años. La segunda meta es eliminar el hambre, que está muy relacionada con el problema de la extrema pobreza. Desde un punto de vista cualitativo, si se  pudo reducir en más de mil millones la cantidad de los extremadamente pobres en el lapso de 15 años, no debería ser imposible reducir los 836 millones que todavía quedan en esa categoría social en los 15 años venideros. Sin embargo, desde un punto de vista cualitativo, la tarea es más difícil, pues se trata de la pobreza más dura o más  consolidada, y que es por lo tanto más resistente al cambio. Para los países de la América- que es una de las zonas del mundo que presentó más avances en esta meta de reducción de la extrema pobreza en la primera quincena del siglo - la segunda quincena se anuncia mas difícil que la segunda, pues sus tasas de crecimiento económico se visualizan más modestas que hace 10 o 15 años atrás. Más aun, hay países en la región, como Venezuela, en que ya se deja ver una regresión o un incremento en las tasas de extrema pobreza que se habían alcanzado. Sin embargo, a pesar de todas las dificultades, no deja de ser un hecho auspicioso el que los gobernantes del mundo coincidan en una meta tan ambiciosa como tener en 15 años, quizás por primera vez en la historia de la humanidad, un planeta sin el drama de la extrema pobreza. 
  sergio-arancibia.blogspot.com


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