viernes, 4 de marzo de 2016

VENEZUELA, ARGENTINA Y EL REFINANCIAMIENTO DE LA DEUDA

(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición impresa de TAL CUAL el día 4 de Marzo de 2018).


Argentina está a punto de llegar a un acuerdo con aquellos acreedores internacionales que se negaron a  entrar en el mecanismo de pagos que se pactó el año pasado con el resto  de los tenedores de bonos soberanos. Eso le permitirá a Argentina volver al sistema financiero internacional y  colocar bonos por una cantidad que se estima en unos 15 mil millones de dólares. Al 23 de febrero de este año la tasa riesgo país  que enfrentaba Argentina, medida por el índice EMBI -que es el más utilizado para estos efectos a nivel internacional - estaba en 456 puntos. Hace tres meses atrás estaba en 460 puntos. Una tasa de riesgo país de 4.56 %  es enteramente posible que sea asumible por un gobierno determinado. Es posible además, que esa tasa siga bajando, en función de las medidas diplomáticas y políticas que está tomando el  nuevo gobierno argentino.

Venezuela necesita mucho más urgentemente que Argentina llegar a un acuerdo con sus acreedores internacionales. Pero la tasa riesgo país que enfrenta este país es de 3.476 puntos. Hace tres meses atrás estaba en 2.393 puntos. Es decir, cada mes que pasa la comunidad financiera internacional ve con más malos ojos lo que está sucediendo en la economía venezolana. Renegociar con los acreedores internacionales es un proceso que en su esencia consiste en que te vuelven a prestar la cantidad que necesitas para pagar la deuda que vence en el presente. Pero el nuevo préstamo no se hace a la misma tasa que imperaba para el préstamo inicial sino a  la tasa que impera hoy en día. Para  Venezuela eso significa una tasa de 34 % por lo menos. A esa tasa no hay país alguno que pueda tomar dinero a crédito. Por lo tanto, Venezuela no tiene opciones reales de conseguir refinanciar la deuda externa en el campo del sistema financiero internacional privado. Los organismos financieros internacionales – tipo Banco Interamericano de Desarrollo, Corporación Andina de Fomento, Banco  Mundial -  no suelen prestar plata para efectos de solucionar problemas de balanza de pagos. Suelen prestar plata para financiar proyectos concretos, muy bien estudiados, que no es el problema que tiene hoy en día Venezuela. Lo que queda es el Fondo Monetario Internacional, cuyos créditos si son precisamente para solucionar problemas  de balanza de )pagos, pero pone condiciones en términos de la política económica que se lleve adelante, o cual es inaceptable para el Gobierno incluso antes de conocer cuáles serían esas condiciones.

¿Qué le queda, entonces, por delante a  Venezuela? ¡Atraer inversiones extranjeros! ¡Esa es el agua tibia que acaban de descubrir! Eso sí que puede generar dinero fresco, pero los inversionistas posibles – los que se atreven a venir a Venezuela -  vienen a la flor y nata de las riquezas nacionales - es decir, al petróleo, al oro y otras cosas por el estilo - negocian muy duramente con un gobierno débil las condiciones de su inversión y se tardan varios años en materializarla. El resto de los capitales que andan por el mundo en busca de inversiones rentables no se meten fácilmente en un país donde no se pueden remesar utilidades ni amortizaciones de capital, y donde hay un insólito control de cambios, a menos que la negociación con el gobierno les de opciones diferentes y preferenciales, distintas a las que tiene el común de los mortales venezolanos.   

sergio-arancibia.blogspot.com

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