jueves, 11 de junio de 2015

MUCHO ORO: TREMENDA GRACIA

(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición digital de TAL CUAL el día 11 de junio de 2015.)


Venezuela es uno de los países que tiene mayor porcentaje de sus reservas internacionales bajo la forma de oro. Alrededor del 70 % de las reservas internacionales del Banco Central de Venezuela – que es el organismo encargado de mantener esas reservas – están constituidas por oro. Ningún otro país en América Latina tiene un porcentaje tan alto  de sus reservas bajo la forma de un solo tipo de activo. México, por ejemplo, tiene  el 2.4 % de sus reservas bajo la forma de oro, Brasil el 0.7 %, Argentina el 7.6 % . ¿Sera que todos los países de nuestra América Latina no se han dado cuenta de lo bueno que es tener las reservas bajo la forma de oro? ¿Será que no han mirado para el lado de Venezuela para darse cuenta de lo bien que le va  a este país con su política monetaria y su política de reservas internacionales? ¿O será que el equivocado es Venezuela, y que tener un porcentaje tan alto de las reservas internacionales bajo la forma de oro no es un buen negocio?

Hace 100 años atrás hubiera lucido muy bien que un país cualquiera tuviera altas reservas internacionales bajo la forma de oro. Hace 100 años atrás el oro era el respaldo que tenía una moneda en al ámbito nacional e internacional. El sistema monetario que imperaba internacionalmente se denominaba precisamente el sistema patrón  oro. Pero hoy en día las cosas ya no son así. Las monedas no necesitan estar respaldadas por oro. Ninguna. Ni siquiera el dólar, que se supone una  moneda bastante demandada a nivel internacional tiene respaldo en oro.

Los países, todos los países, necesitan mantener reservas internacionales, para efectos de llevar adelante sus operaciones habituales o normales de compra venta internacional. En otras palabras, necesitan tener caja con la cual hacer los pagos que le son habituales o normales al país, de acuerdo a sus compromisos internacionales.  Las reservas no son para tenerlas en la vitrina, ni para pavonearse con ellas, ni para suponer que son una suerte de rostro del país, ni son el ahorro del país. Nada de eso. Pero es necesario y es útil tener reservas internacionales. 

El que no tenga reservas internacionales suficientes puede quedarse cualquier día sin poder pagar sus deudas o sin poder comprar los bienes y servicios que necesita para mantener la economía de su país en funcionamiento. Pero al mismo tiempo que las reservas son útiles y prestan un alto servicio al país, también hay que tener en cuenta que tener reservas tiene un costo.  Esos costos vienen por dos vías. Por un lado, porque si las reservas se tienen empozadas en el Banco Central, y no se tienen depositadas en un banco que ofrezca una tasa de interés por esos activos, se está perdiendo de ganar esa tasa de interés. Eso por un lado. Por otro lado está el hecho de que las reservas están constituidas por diferentes activos –dólares, euros, yenes, oro, títulos, bonos, etc. – y estos activos cambian de valor día a día. No tienen un valor fijo, sino que cambian de acuerdo a como se mueve el mercado internacional de divisas. Eso implica que el valor del dólar medido en euros puede bajar o subir, o que el valor del oro medido en dólares puede bajar o subir, o que el euro medido en yenes puede subir o bajar, etc. Si el dólar baja, y un Banco Central tiene todas sus reservas en dólares, ese Banco Central  sufre una pérdida. Sus activos pasan a  valer menos. Por eso los bancos centrales suelen tener sus reservas bajo varias formas al mismo tiempo. Una parte en dólares, otra parte en euros, otra parte en yenes, otra parte en oro, etc. Si el dólar cae, eso significa que el euro sube. Si un Banco Central tiene la mitad de sus activos en dólares y la otra mitad en euros, entonces la mitad de sus activos pasa a tener menos valor y la otra mitad pasa a tener más valor, con lo cual lo más probable es que dicho Banco Central ni pierda ni gane. Si un Banco Central tiene gruesa parte de sus reservas en oro, y el oro pierde valor en el mercado internacional  - como de hecho ha venido sucediendo en los últimos dos años – entonces la perdida de ese Banco Central no tiene compensación alguna. Pierde y punto. Por eso los bancos centrales de América Latina no tienen  tanto oro en sus reservas, y tienen éstas compuestas por varias de las diferentes monedas de reserva existentes en el ámbito internacional. Venezuela puede tener sus reservas bajo la forma que quiera. Eso es parte de la soberanía. Pero hay originalidades de las cuales no es bueno  jactarse internacionalmente, pues sus vecinos si saben de esas cosas, y se sonreirán levemente cuando los escuchen.
sergio-arancibia.blogspot.com



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