miércoles, 2 de noviembre de 2016

EL COMERCIO DE VENEZUELA CON BRASIL


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en EL MUNDO ECONOMÍA Y NEGOCIOS el día 2 de noviembre de 2016)

Desde que Venezuela empezó a coquetear con el Mercosur, Brasil ha sido su principal socio comercial dentro de esa agrupación sub regional. Pero la caída de todas las magnitudes del comercio exterior venezolano, en los años recientes, ha terminado por afectar inevitablemente también al comercio con Brasil.
Las exportaciones venezolanas a Brasil estaban en un nivel de 1.180 millones de dólares en el año 2013. En el año siguiente se mantuvieron casi en el mismo nivel, llegando a 1.174 millones de dólares. Pero en el año 2015 se produjo una caída sustantiva y las exportaciones a Brasil llegaron solo a 679 millones de dólares. Es aceptable la hipótesis de esa caída se debe en alta medida al menor precio del petróleo en el mercado internacional, pues gruesa parte de las exportaciones a ese país vecino están constituidas por petróleo y sus derivados. El 83%, el 75 % y el 82 % de las exportaciones venezolanas a Brasil fueron petróleo en los años 2013, 2014 y 2015, respectivamente. Se deduce de lo anterior que siendo Brasil un mercado relevante en términos brutos, no es un mercado igualmente relevante desde el punto de vista de las exportaciones no petroleras venezolanas. Estas últimas suman 197 millones de dólares, 293 millones de dólares y 116 millones de dólares en los años 2013, 2014 y 2015 respectivamente.
Desde el punto de vista de las importaciones desde Brasil, Venezuela ha comprado en ese mercado mucho más que lo que ha vendido en el mismo. La balanza comercial ha sido tradicionalmente favorable a Brasil. En el año 2013 las importaciones venezolanas desde Brasil fueron 4.849 millones de dólares, y al año siguiente habían bajado levemente, llegando a 4.632 millones de dólares. El gran bajón tuvo lugar en el año 2015, en que esas compras en Brasil llegaron solo a 2.986 millones de dólares. Si bien siguen siendo volúmenes de ventas bastante importantes para Brasil, ya Venezuela no es un mercado comprador de la misma magnitud que cuando comenzó su intento de incorporación al Mercosur.
En el primer semestre del año en curso, el comercio con Brasil no ha mejorado. Según Trade Map, - - sistema estadístico mundial organizado por el PNUD y la OMC – en el primer semestre del año 2015 las exportaciones totales venezolanas hacia Brasil sumaron 385 millones de dólares. En el mismo período del año 2016, solo llegaron a 232 millones de dólares. Una baja de aproximadamente 40 % en el transcurso de un año. En ese primer semestre del año 2015, esas exportaciones incluían 308 millones de dólares en petróleo, es decir, aproximadamente un 80 % de las exportaciones totales. En el primer semestre del año 2016 las exportaciones petroleras a Brasil sumaron 145 millones de dólares, lo cual representa el 62 %del total exportado a dicho país.  Esas cifras - que ya representan una baja desde cualquier punto de vista en el 2016 con respecto al 2015 - hacen suponer que los niveles totales de exportación que se presentaron durante el 2015 no se alcanzarán en el 2016.
Desde el punto de vista de las importaciones venezolanas procedentes de Brasil el primer semestre del 2016 señala un monto de 528 millones de dólares, mientras que en el mismo período del año anterior esas compras sumaron 1.311 millones de dólares. Una baja cercana al 60 % en el transcurso del presente año. Nuevamente se subraya el hecho de que Venezuela, con su crisis económica y con su falta de reservas liquidas, ha dejado de ser un alegre comprador de todo lo que el Mercosur en general, y Brasil en particular, podían venderles, como sucedía en los primeros años de la década.
Ya hemos dicho que las ventas venezolanas a Brasil están constituidas básicamente por petróleo. Las ventas brasileñas a Venezuela, su vez, están constituidas básicamente por carne y despojos comestibles (Capitulo 02 del arancel de aduanas).
Este cuadro de la relación comercial con Brasil - el mayor de los países del Mercosur, y el más importante socio de Venezuela en esa agrupación sub regional - es representativo de lo que sucede con toda la relación entre Venezuela y el Mercosur. En época de crisis -  no solo de Venezuela sino también de los otros países del Mercosur - el comercio entre los países miembros no aparece como el mercado seguro con el cual se puede contar cuando el resto de los compradores y proveedores del mundo retroceden o se alejan.  Lejos de ser así, pareciera que el comercio con sus socios regionales sufre la misma o peor reducción que el comercio con el resto del mundo. La integración regional no aparece como la zona de seguridad en la cual pueden refugiarse los países cuando los vientos globales soplan en su contra. Para Venezuela -que tradicionalmente compraba más de lo que vendía a Brasil y a los otros países del Mercosur – la obligación de reducir sus compras es más obligante aun, pues no tiene fondos líquidos como para sostener una balanza comercial deficitaria, que obviamente los restantes socios del Mercosur no quieren o no pueden sostener con créditos de ninguna naturaleza. 

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