domingo, 4 de diciembre de 2016

CONDENAR LAS CAUSAS Y NO LAS CONSECUENCIAS



(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición digital de TAL CUAL el día 2 de diciembre de 2016)


El Gobierno, por boca del Alcalde de Caracas Jorge Rodríguez, ha levantado la voz para condenar el alza del dólar paralelo y para culpar de esa situación a la famosa pagina web aquella que publica diariamente una cierta cotización entre el dólar y el bolívar.

En primer lugar, cabe mencionar al respecto que la existencia de mercados paralelos para el dólar es la consecuencia directa de una política cambiaria, monetaria y fiscal absolutamente erróneas. Con la política cambiaria que hoy en día existente es claro como el agua que tiene que existir un mercado paralelo, pues el mercado oficial - que tiene a su vez varias versiones - no da abasto para satisfacer toda la demanda por la divisa verde. La demanda insatisfecha busca por donde puede. No se puede condenar la existencia de un mercado paralelo, sin condenar primero - y con mucha fuerza - la existencia de esa política cambiaria que impone varios mercados diferentes para el dólar, cada uno con una tasa diferente, y cada uno incapaz de satisfacer la demanda que sobre ellos se canaliza.

En segundo lugar, no se puede condenar que alguien publique lo que buenamente cree que es el precio del dólar en ese mercado paralelo. Más aun, lo que debería incentivar el Gobierno es que existan muchas publicaciones de esa naturaleza, que compitan en dar la información más veraz y con la metodología más convincente. Al prohibir toda versión de ese mercado – en un mundo donde todas las noticias del planeta están accesibles por medio de un clic en el computador - y donde las noticias vuelan de celular en celular en cosa de minutos - es una medida francamente infantil. Es la política del avestruz. Creer que por meter la cabeza debajo de la tierra, el problema va a desaparecer. Si prohíben informar dentro del país, incentivan la visita a esa página web. Más aún, la convierten en una página de obligatoria visita para quien se interese por ese tema, pues dentro de país no puede consultarse una página similar. La prohibición gubernamental de informar sobre el mercado paralelo del dólar genera prácticamente el monopolio de esa página que comentamos.

En tercer lugar, es realmente increíble que alguien en su sano juicio pueda postular que los males del país se deben a una cierta publicación. No hay publicación en el mundo que tenga tanto poder. Ni el New York Time, que es uno de los periódicos de mayor tiraje y de mayor número de lectores en el planeta. Los agentes económicos son libres de hacerle caso a esa página web o no, o tomarla como una referencia, al igual que cualquiera otra. Pero es parte de la libertad de prensa y de la libertad de expresión el dejar que esa página exista. El gobierno puede combatirla, con información veraz sobre el mercado paralelo, si quisiera, o con medidas cambiarias tendientes a generar una situación en ese mercado distinta a la que esa página pública. Vendiendo dólares más baratos, por ejemplo.

No creo, por lo tanto, que sea posible condenar las consecuencias de la política cambiaria y comunicacional del gobierno, sin condenar las políticas cambiaria, monetaria, fiscal y comunicacional en sí. El dólar paralelo existe como consecuencia del accionar económico del gobierno, y eso es lo que hay que condenar. Si el gobierno quiere recabar apoyos en su lucha contra el elevado precio del dólar, que proponga medidas concretas para solucionar ese problema, y serán analizadas de acuerdo a su eficacia y a su eficiencia para conseguir ese objetivo, pero condenar las consecuencias, sin decir nada de las causas, luce como una forma elegante de ocultar estas últimas.

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