domingo, 9 de abril de 2017

FACILITACION DEL COMERCIO



(Artículo de Sergio Arancibia publicado en la edición impresa de TAL CUAL el día 6 de abril de2017)



La Organización Mundial del Comercio, OMC, puso en vigencia recientemente el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio. Esto se logró gracias a la suscribción formal del texto correspondiente por parte de más de 110 países. Entre los países que suscriben el acuerdo no se encuentra Venezuela.

En muchos países, incluida Venezuela, se crearon,a lo largo del siglo XX, muchas instancias gubernamentales, sin mucha coordinación entre ellas, que tenían, y todavia tienen, que autorizar, controlar, revisar, o visar los diferentes eslabones propios del comercio exterior, lo cual conduce a perdidas de tiempo y dinero. Además, el proceso en su conjunto se hace poco transparentes y, por lo tanto, susceptibles a todo tipo de arbitrariedades.

Como reacción, esto ha dado origen, en muchos países, a un proceso tendiente a eliminar la multiplicidad de trámites existentes para exportar o importar, y a generar mecanismos que permitan hacer todos las operaciones a través de lo que se ha denominado la Ventanilla Única de Comercio Exterior, VUCE. La idea gruesa es muy simple: introducir todos los papeles, solicitudes, autorizaciones, certificaciones y papeles por el estilo a traves de una sola ventanilla electrónica, de modo que allí estén a disposición de todas las instancias que tienen que pronunciarse sobre la realización de la operación de comercio exterior que se quiera realizar. Eso evita duplicación de papeles que deben ser presentados en diferentes organismos y le da un alto grado de transparencia y de rapidez a todos los procesos que requieren autorizaciones estales.

Este tipo de institucionalidad no es fácil de implementar, tanto por el hecho de que se necesita una plataforma electrónica nueva, compleja y segura, como porque implica reformar los poderes o atribuciones de ciertas instituciones y/o de ciertas personas, que no quieren perder sus prerrogativas actuales. Se trata, por lo tanto, no solo de un problema técnico, que es fácil de solucionar, sino de un problema político, que requiere de una auténtica política de Estado como para poder implementarse.

En América Latina la mayoría de los países han implementado la Ventanillas Única de Comercio Exterior, lo cual ha reducido los tiempos y los costos y ha aumentado la competitividad de sus exportaciones. Venezuela no lo ha hecho, aun cuando el proceso está en estudio y experimentación. Mientras ese proceso no culmine, las exportaciones del país seguirán perdiendo competitividad frente a las mercancías provenientes de otros países, que sí se preocupan por eliminar las barreras administrativas que rodean las operaciones de comercio exterior.

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