martes, 16 de abril de 2013

LAS MALAS ESTADÍSTICAS


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en EL MUNDO ECONOMIA Y NEGOCIOS el día 2 de Abril del 2013.)


Hace unos meses atrás se desató una interesante polémica  entre el Fondo Monetaria Internacional y la República Argentina sobre la calidad de las estadísticas económicas que este país presenta ante la comunidad internacional y ante su propia ciudadanía. En particular, se generaron dudas sobre los índices que miden la inflación, y sobre la tasa de crecimiento que se le atribuye al producto interno bruto, PIB. 
Una polémica de esa naturaleza no está encaminada a poner de relieve aspectos meramente estéticos de la economía de un país, o a restarle o sumarle puntos al prestigio o a la imagen de un determinado gobierno. El fondo del asunto tiene que ver con el hecho de que las cifras económicas de un período determinado obligan - incluso en términos legales - a determinadas acciones económicas en el período siguiente. Y cuando estas últimas no se quieren asumir, se recurre al expediente de modificar las cifras del periodo precedente.
Pero independientemente de si el FMI tiene o no la razón en el caso argentino, esta polémica ha puesto en el debate latinoamericano la cuestión de la calidad de las estadísticas  económicas que cada país  presenta. Cuando el organismo que realiza las estadísticas es absolutamente dependiente del Ejecutivo nacional – como sucede en Venezuela con el Instituto Nacional de Estadísticas y con el propio Banco Central - la posibilidad de que se realicen operaciones cosméticas es mucho mayor que cuando esos organismos tienen altos grados de independencia técnica y política. En este país ya las estadísticas sobre producción e ingresos petroleros se han convertido en secretos de estado - o en voladores de luces en los cuales nadie cree - al mismo tiempo que las estadísticas sobre gastos fiscales han perdido el significado que tenían antes, pues los gastos parafiscales – en particular los de PDVSA – modifican o anulan todo cuanto se pueda aprobar previamente por el  parlamento, por la vía de la ley anual de presupuesto. Pero también hay elementos extraños en materia de estadísticas de comercio exterior. Veamos algunos ejemplos.
Brasil - en las estadísticas que entrega a ALADI  y que este organismo publica – declara exportaciones a Venezuela por un valor de  4 mil 591 millones de dólares, en el año 2011. Sin embargo Venezuela, en la misma fuente estadística, declara compras en Brasil sólo por un monto de 3 mil 60 millones de dólares. Hay una diferencia de 1.500 millones de dólares entre lo que Brasil dice que vendió y lo que Venezuela dice que compró. Es posible que esa diferencia obedezca a formas diferentes de llevar las estadísticas en un país y en otro. Pero también alguien – mal pensado desde luego - podría concebir la idea de que aquí hay operaciones raras que dejan huellas diferentes en uno y en otro punto de la cadena de comercialización.
Con las ventas en sentido contrario pasa algo similar. Brasil declara haber comprado en Venezuela mercancías por un total de 1.369 millones de dólares, pero Venezuela dice que le vendió a Brasil, en el año 2011, mercancías por un total de 118 millones de dólares. Una diferencia, nada pequeña, de 1200 millones de dólares. En este caso podría uno pensar que la diferencia obedece a las ventas de petróleo, que son un secreto para Venezuela, pero un dato público para Brasil. Pero Brasil declara compras de petróleo a Venezuela, en ese año, por un monto de 737 millones de dólares. Siguen faltando más de 500 millones de dólares para que todas esas cifras sean compatibles las unas con las otras. ¿Raro, verdad?
Veamos que sucede en el comercio con Chile. Venezuela declara haber comprado en dicho país, en el año 2011, un total 1.258  millones de dólares, mientas que Chile declara haberle vendido a Venezuela mercancías sólo por un valor de 692 millones de dólares. Una diferencia superior a los 560 millones de dólares. En sentido contrario, Venezuela dice haberle vendido a Chile un total cercano a los 7 millones de dólares, mientras que Chile reconoce haber comprado 184 millones de dólares. En este caso, nuevamente las ventas de petróleo y petroquímicos, que Venezuela no muestra en sus estadísticas, pueden hacer la diferencia.   
Toda esta situación desacredita las estadísticas de comercio exterior y las convierte en instrumentos poco fiables para efectos de tomar, a partir de ellas, decisiones de política económica que puedan afectar en forma sustantiva la situación comercial y competitiva del país.  En alguna parte hay errores conceptuales u operativos que merecen aclararse.

miércoles, 10 de abril de 2013

PROGRAMAS DE TRANSFERENCIAS CONDICIONADAS


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en EL MUNDO ECONOMÍA Y NEGOCIOS el día 10 de Abril de 2013)


En el campo de las políticas sociales encaminadas a la reducción de la pobreza ha tomado cuerpo en América Latina, en la ultima década, el concepto de “transferencias condicionadas”.
La idea central de estos programas es llevar adelante transferencias monetarias a las familias pobres, pero condicionadas a la realización por parte de estas - o de uno u otro de sus miembros- de algunas tareas o actividades que van encaminadas - a mediano o largo plazo - a la superación de la pobreza. En otras palabras, no se trata de la transferencia pura y simple de recursos monetarios a los sectores más pobres, sin contraprestación alguna. Con este último mecanismo – bastante probado en América-  la familia se hace absolutamente dependiente de dicha ayuda, sin que supere las causas de fondo de su situación de pobreza.
Programas  de transferencias condicionadas son, por ejemplo, la ayuda monetaria por niño en edad escolar, pero supeditada a la efectiva asistencia del niño a la escuela donde está matriculado.  O las becas a los educandos, otorgada o manejada por la escuela o el municipio, que tienen más capacidad de visualizar si el becado está efectivamente haciendo del estudio su actividad primera y fundamental. También entra en este campo la alimentación escolar gratuita, pero en base a desayuno y almuerzo efectivamente otorgado en la escuela. O bonos monetarios a las madres que efectivamente lleven sus niños a controles médicos periódicos, con lo cual se reduce en forma sustantiva la mortalidad infantil, al mismo tiempo que se ayuda a las familias más pobres. O ayuda monetaria a la mujeres sin trabajo, pero supeditadas a la asistencia periódica a cursos en los cuales se les capacita para determinadas actividades. En términos más generales, se trata de otorgar prestaciones monetarias a los sectores más pobres, pero exigiendo o supeditando dicha ayuda a actividades que contribuyan a incrementar el capital humano que ellos mismos representan, sobre todo por la vía de fortalecer su educación, su salud y su  capacitación profesional.
La otorgación de subsidios monetarios en forma directa, a las familias más pobres, sin exigir a cambio contraprestación alguna, es una forma de apoyo que pasa – sin lugar a duda- a ser importante para la familia beneficiada, pero que no contribuye a romper el ciclo de la pobreza, que lleva a que los hijos de los pobres sean los sectores más vulnerables o más propensos a ser también pobres en la generación inmediatamente siguiente. Las transferencias condicionadas, en cambio, ayudan a romper el ciclo de la pobreza por la vía de intentar sacar de la misma, en primera instancia,  a los niños, los jóvenes y las mujeres, y solo en segundo lugar a los varones adultos. Indirectamente, este tipo de transferencias permite también el empoderamiento de las mujeres, sean o no jefas de hogar, en la medida que las capacita laboralmente y en la medida que pasan a recibir directamente activos monetarios por su actividad o por la de sus hijos.
Pero también existe una versión maligna y retrograda de estos programas de transferencias condicionadas: se trata de la otorgación de transferencias monetarias a vastos sectores de la población supeditadas únicamente a la contraprestación de favores y adhesiones políticas. Subsidios a los sectores más pobres a cambio de asistir a los mítines oficiales y de apoyar a los  partidos o los candidatos afines al gobierno, o de inscribirse en el partido oficial, o de exhibir  los colores y los símbolos externos que ponen de manifiesto una determinada adhesión política.  Con estas formas degeneradas de transferencias condicionadas los sectores más pobres no salen jamás de su situación de pobreza y  sus hijos probablemente reproduzcan  las mismas condiciones de vida. No hay crecimiento del capital humano, ni incremento de la capacitación laboral, ni incremento de la productividad.  Pero hay la implantación de un sistema político que no sólo no  ataca las causas de fondo de la pobreza, sino que necesita de la mantención de la misma para su propia reproducción.
sergio-arancibia.blogspot.com




martes, 9 de abril de 2013

PREGUNTAS PERTINENTES DIRIGIDAS AL INE


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en TAL CUAL el día 5 de Abril de 2013.)


El común de la población suele depositar una alta cuota de confianza en las estadísticas oficiales.  Se acepta casi como un artículo de fe el que las matemáticas no mienten y que los hombres que han construido y dado a conocer esas cifras tampoco incurren en un pecado de esa naturaleza. También se supone, sin entrar a comprobarlo,  que los conceptos estadísticos coinciden con el uso corriente y popular que esas palabras y esos conceptos tienen en el idioma usado por la ciudadanía media. Eso sucede, entre otros ejemplos posibles, con las estadísticas sobre ocupación y desocupación.
Sin embargo, ¿sabe usted, amigo lector, a quien se considera ocupado, según las estadísticas oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas?
La respuesta es la siguiente: ocupado es aquella persona de 15 años o más, que ha trabajado una hora o más  - tal como se lee: una hora o más - en forma remunerada o no (es decir, aun cuando haya trabajado gratis), en la semana anterior a la encuesta.
Desocupado, a su vez, es aquel que no ha realizado trabajo alguno en la semana anterior a la encuesta, pero que ha buscado activamente trabajo.
Se deduce de esas definiciones de que el que trabajó una hora a la semana ayudando a estacionar carros, es un ocupado. Igualmente, el que ayudó a su padre o a su madre en cuidar o atender un negocio familiar. O el que intentó vender cualquier artículo en la calle, en calidad de vendedor informal, aun cuando fuese durante una hora a la semana.
Se deduce también que aquel que no ha buscado activamente trabajo – porque cree, con razón o sin ella, que no tiene posibilidades de encontrarlo – no es un desocupado, sino un inactivo, que es un concepto distinto.
LAS MILICIAS
Sin embargo, hay algunas situaciones que generan dudas y que sería bueno que el INE las aclarara para saber que significan realmente las cifras que publica.
Los hombres y mujeres que participan en la Milicia Bolivariana o en la Milicia Territorial, que no son personas incorporadas a jornada completa en las fuerzas armadas, pero que son convocadas periódicamente  a vestir uniforme y a realizar ciertas actividades que sus mandos le señalen, ¿están ocupados o desocupados? ¿Basta que vistan uniforme durante más de una hora a la semana para que figuren como ocupados, reciban o no remuneración por esa tarea militar? ¿Figuran por ese hecho como ocupados, aun cuando en el resto de la semana no tengan trabajo de ninguna especie?
Los hombres y mujeres que reciben un pago por asistir a mítines y desfiles, y que gastan en esas actividades una hora o más a  semana, ¿Están ocupados o desocupados?
Los miles de hombres y mujeres que reciben una remuneración por estar inscritos en misiones educacionales - realicen o no una contraprestación en términos de algún trabajo o actividad, es decir, vayan o no vayan a clases,  - ¿son ocupados o desocupados? ¿O acaso los inscritos en las misiones educativas, al ser eventualmente estudiantes, no son parte de la fuerza de trabajo activa, sino que son inactivos,  y por lo tanto, no son parte de los ocupados ni de los desocupados?
¿Y los que están en inscritos en algunas de las misiones directamente sociales, es decir, aquellos  que reciben una asignación monetaria regular por el hecho de ser pobres, están ocupados o desocupados?
Y entrando en el terreno concreto de las  cifras publicadas por el INE en el pasado reciente, ¿Cómo se explica que la población ocupada haya disminuido en 300 mil personas desde Septiembre del 2012 a Febrero del 2013 – a pesar del aumento natural de la población -  y eso no se haya manifestado en forma sustantiva en la tasa de desocupación?
¿CREDIBILIDAD?
¿Cómo se explica que la población inactiva haya aumentado en el mismo período en aproximadamente 290 mil ciudadanos? ¿Aumentaron los jubilados? ¿O aumentaron los que dejaron de buscar trabajo pues llevan mucho tiempo sin encontrarlo?
¿Cómo se explica que los estudiantes mayores de 15 años - que bordean en el país los 2 millones y medio de personas- hayan aumentado aproximadamente en 150 mil ciudadanos en el período que hemos mencionado?
El INE es un organismo que necesita ganar credibilidad. Sería bueno que lo intentara contestando alguna de las preguntas que aquí hemos formulado.

jueves, 28 de marzo de 2013

EL HATO EL CEDRAL


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en EL MUNDO ECONOMÍA Y NEGOCIOS
el día 26 de marzo de 2013.)


De los varios millones de habitantes que tiene Caracas, debe haber un
porcentaje muy pequeño que ha visitado los llanos venezolanos y que ha
tenido la oportunidad de ver en libertad a una docena de babos (caimán
crocodilus) tomando el sol a la orilla de algunos de sus muchos cursos
de agua.
A los chiguires, que son los roedores más grandes que se conocen - y
que viven en grandes familias en las mismas aguas donde se bañan los
caimanes - la mayoría de los venezolanos ni se los imaginan como son.
Podríamos agregar, en esta lista de grandes desconocidos, a  las
anacondas - o culebras de agua, de gran tamaño - o  las bandadas de
garzas negras, blancas o rojas, que levantan el vuelo por miles cuando
algún ruido mecánico altera en tierra firme su metódica búsqueda de
alimentos. Es altamente probable que el porcentaje de caraqueños que
han visitado Miami o Disneyworl sea mayor que el porcentaje de los que
han visitado esa hermosura de llano que se abre al sur del rio Apure,
y que se han extasiado con su flora, su fauna y la infinitud de sus
horizontes.
Para muchos, todo esto tiene sabor a turismo aventura, a peligros, a
incomodidades, a folklorismos trsanochados, y muchas veces incluso a
imposibilidades de acceso. Por ello, me siento tentado a escribir
estas líneas en relación al Hato El Cedral, que es una empresa
agropecuaria, de 53 mil hectáreas, ubicada cerca de la población de
Mantecal, al sur del rio Apure. Además de la producción de ganado,
propia de las explotaciones de la zona, allí se dedican también a
potenciar el turismo ecológico.  En esas profundidades del llano no es
usual  encontrar buenas instalaciones hoteleras. Por ello es extraño
encontrar en el Hato El Cedral, para disfrute de los turistas,  un
conjunto de habitaciones de excelente calidad, propias de cualquier
hotel de tres o de cuatro estrellas, con baños privados, agua
caliente, televisión por cable, aire acondicionado, neveras  y camas
cómodas, todo en un ambiente de limpieza y de cuidado.  A todo ello se
agrega la piscina y un caney con fuente de soda, donde venden cerveza
y regalan agua embotellada y refrescos durante todo el día.
Pero lo más interesante del Hato el Cedral son las excursiones guiadas
que dos veces al día realizan por diferentes parajes llaneros, para
consumo de los huéspedes. Algunas de ellas en camiones especialmente
acondicionados para el traslado y la visión por parte de los turistas,
y otras en lanchas para atravesar las lagunas, esteros y demás cursos
de agua.  Todos esos paseos, con guías de la zona, o personal
especializado en el turismo ecológico.  Esas excursiones son una
tremenda fiesta para los sentidos, para el conocimiento y para el
alma.
Este Hato está hoy en día en manos del Estado. Fue expropiado hace
pocos años atrás  a sus antiguos propietarios, que son los que
comenzaron con esta actividad. No tengo puntos de comparación para
emitir juicios sobre si la calidad de los servicios ha mejorado o ha
empeorado con el cambio de propietarios. Pero los servicios actuales
son buenos y los precios no son ni muy caros ni muy baratos. Creo, en
todo caso, que son más baratos que un día todo incluido en Margarita o
en Aruba.
No es usual que este articulista aborde este tipo de reflexión en su
producción periodística, pero este es un caso excepcional,  que
justifica salirse de la rutina. Se trata de una actividad de
excelencia turística y ecológica, que vale la pena apoyar y estimular,
y que tiene mucho que mostrar y que enseñar a muchos venezolanos.

sábado, 23 de marzo de 2013

EL CANCER DE LOS PARAISOS FISCALES


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en TAL CUAL el día 22 de Marzo de 2013.)


Tiempos hubieron en la historia de la humanidad en que la inversión
que los países hoy en día llamados desarrollados llevaban adelante en
los países pobres, subdesarrollados o en desarrollo, era un puro y
simple saqueo.
La explotación y exportación de los recursos naturales implicaba que
dejaban algún  monto de salarios en manos de los trabajadores nativos
y algunos tributos de menor cuantía en manos de los gobiernos locales,
y todo el sistema les permitía acuñar inmensas fortunas que
alimentaban el desarrollo industrial y financiero de los países de
origen de los capitales. Los gobiernos locales, por ignorancia, por
debilidad o por corrupción, no tenían acceso a las contabilidades
respectivas, y no tenían conocimiento alguno de los costos y de las
ganancias de las compañías extranjeras. No tenían tampoco acceso a los
precios de venta internacionales, ni a los costos de los equipos y
bienes de capital presentes en las actividades productivas, ni a las
tasas de interés de los préstamos que las empresas extranjeras se
hacían entre sí.  Estaban, además, sujetos, a todo tipo de presiones
–diplomáticas, económicas y militares - para adecuar la legislación
laboral, tributaria, portuaria o bancaria, a los deseos y necesidades
de las empresas inversoras. Era la época de oro del imperialismo.
Hoy en día los Estados de los países en desarrollo tienen Gobiernos
más fuertes, lo cual se pone de manifiesto en que tienen mayor
capacidad de diálogo y de negociación con las empresas y con los
países extranjeros. Están deseosos de que el capital extranjero se
radique en sus países – pues eso implica ventajas comerciales,
tecnológicas  e incluso políticas - pero están en condiciones de
imponer legislaciones laborales, ambientales, tributarias, aduaneras,
etc., que impliquen menores costos y mayores beneficios a los países
donde esos capitales se radican. La mayor competencia internacional
entre países y entre empresas trasnacionales les da también mayor
capacidad de negociación a los países en desarrollo. En algunos casos,
estos están incluso en condiciones de llevar adelante por si solos
actividades productivas que antes requerían obligatoriamente de la
capacidad tecnológica extranjera. Se han modificado las correlaciones
de fuerza, nacionales  e internacionales, presentes en esa vieja y
conflictiva relación.
La tributación sigue siendo, sin embargo, un campo donde las empresas
trasnacionales pueden hacer todavía una serie importante de trampas
que implican costos o pérdidas importantes para los países en
desarrollo. Por la vía de ponerle precios arbitrarios a los
intercambios entre empresas relacionadas internacionalmente – los
llamados precios de transferencia- o por la vía, muy similar, de
cobrar tasas de interés arbitrarias a los prestamos financieros o
comerciales entre empresas filiales, las empresas pueden ir haciendo
aparecer las ganancias en un país o en otro, en función de la mayor o
menor tributación que cada uno de ellos imponga  a los capitales
locales o extranjeros. Todo esto está en estrecha relación con los
llamados paraísos fiscales, donde los capitales pueden radicarse - de
ida o de regreso de sus incursiones internacionales - pagando tasas
sustantivamente menores a las que pagarían en cualquier otro lugar del
planeta. Barbados, Bermudas o Islas Vírgenes – estos dos últimos
territorios británicos -  son algunos de los paraísos fiscales más
utilizados en esta parte del mundo. Hacia los tres, tomados en su
conjunto, se canaliza el 5.1 % de la inversión mundial - más que hacia
Alemania o hacia Japón - y desde allí salen el 4.5 % de la inversión
que recorre los diferentes continentes.
ERRADICARLOS
Las Islas Vírgenes son el mayor inversor en China y las Bermudas es el
segundo inversor en Chile, todo lo cual, desde luego, no tiene nada
que ver con la capacidad productiva que se lleva adelante en esos
pequeños territorios. Además de servir de base de operaciones a las
empresas trasnacionales, en busca de los menores impuestos, estos
paraísos fiscales también sirven de base de ocultamiento a los
capitales que salen en forma ilícita de los países desarrollados o en
desarrollo, y que provienen de la corrupción, el saqueo de las
finanzas públicas, el narco o las comisiones por favores recibidos.
Poner coto a los efectos que los paraísos fiscales tienen para los
países en desarrollo es una de las tareas modernas que estos tienen en
su lucha por la independencia y la soberanía.

viernes, 15 de marzo de 2013

NUESTROS SOCIOS DE PETROCARIBE Y DEL ALBA


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en TAL CUAL el día 15 de Marzo de 2013.)


Hay en las  cercanía geográficas de Venezuela países que no solo no producen petróleo, sino que además, son países pobres – por  lo menos más pobres que Venezuela- y que por lo tanto, en un gesto de solidaridad internacional, se han convertido en beneficiarios de las generosas políticas petroleras que Venezuela ha diseñado en relación a las ventas de hidrocarburos a los países miembros de Petrocaribe.
Las políticas de Petrocaribe consisten básicamente en venderles petróleo a los países miembros, pero sin exigirles pago en efectivo, o a corto plazo, sino que ofreciéndoles condiciones crediticias muy favorables: plazos muy largos de pago y tasas de interés muy bajas. Vender a crédito - o abrirles líneas de crédito a los países compradores -  es una práctica absolutamente normal en el campo del comercio internacional. Pero el crédito hay que pagarlo con una tasa de interés cercana o parecida a la tasa de interés que el resto del mundo – banqueros, gobiernos o empresas- le cobran a Venezuela cuando nuestro país es el deudor. Si el Gobierno de Venezuela - o su empresa petrolera - consiguen crédito a un 10 % o más en el mercado internacional - esa es la tasa aproximada que Venezuela debe pagar por los bonos que coloca  - y otorgan créditos a nuestros clientes con una tasa menor al 5 %, entonces estamos clara e inequívocamente no sólo cobrando poco, o dejando de ganar, sino que estamos perdiendo dinero. Estamos subvencionando a los países que nos compran petróleo. Estamos pagando créditos caros para poder otorgar créditos baratos. Pero aun así, podría todo este sistema justificarse en base a la solidaridad internacional. Hay que ayudar a los más pobres. Eso tiene sentido. Hay que ayudar a países como El Salvador, Guatemala, Haití o Republica Dominicana. Todo eso tiene justificación. Son países más pobres que Venezuela.
AYUDA A LOS RICOS
Lo que no tiene justificación es que la misma política aplique para países que son sustantivamente más ricos que Venezuela. Ese es, por ejemplo, el caso de Antigua y Barbuda, país que según las últimas estadísticas del Fondo Monetario Internacional, correspondientes a 2012, cuenta con un ingreso per cápita de 17.523 dólares, mientras que Venezuela figura en ese ranking con sólo 13.242 dólares per cápita. Este país, además, es miembro del Alba.
También Bahamas – territorio británico en el Caribe -  es miembro de Petrocaribe y cuenta con el ingreso más alto de todo el Caribe: 31.784 dólares per cápita, según datos de la misma fuente para el año 2012. ¿Qué razón hay para subvencionar al territorio británico que no solo tiene los más altos ingreso de la zona, sino que más que duplica al ingreso per cápita de Venezuela?
Podríamos agregar a Dominica - país miembro de Petrocaribe y del Alba - que tiene un ingreso per cápita de 14.637 dólares, o a San Cristóbal y Nieves, que exhibe un ingreso de 15.518 dólares per cápita. Santa Lucia, también miembro de Petrocaribe, tiene un ingreso per capita casi igual al de Venezuela, de 13.324 dólares. San Vicente y las Granadinas – también  socio de Petrocaribe y del Alba- tiene un ingreso ligeramente menor al de Venezuela: solo 11.860 dólares per cápita.
SOLIDARIDAD CON LOS POBRES
Se trata, en los casos mencionados, de países pequeños – tanto en su dimensión geográfica, demográfica y económica- que han logrado insertarse en los circuitos del comercio internacional contemporáneo básicamente por la vía de la venta de servicios – turismo, banca – y que han logrado un buen nivel de ingreso para sus habitantes. Además, mantienen, por lo general, vínculos económicos y políticos estrechos con los países con los cuales antaño tenían un vínculo de dependencia colonial.  Si a esos países se les ofrecen condiciones comerciales excepcionalmente favorables en su factura petrolera están en su pleno derecho – en defensa de sus particulares intereses nacionales- de aprovechar esas ofertas tanto como puedan. El problema radica íntegramente en Venezuela. Es buena la solidaridad internacional. Pero con los más pobres, no con los más ricos.
sergio-arancibia.blogspot.com



viernes, 8 de marzo de 2013

LA EPOCA DE LOS SUNAMIS.


(Artículo de Sergio Arancibia publicado en TAL CUAL el día 8 de marzo 2013.)



El Ministro de Hacienda de Colombia, en recientes declaraciones de
prensa, ha manifestado que América Latina se encuentra en el medio de
dos sunamis: por un lado el sunami monetario proveniente de Europa, de
Estados Unidos y de Japón, y por otro lado, el sunami comercial
proveniente de China y de algunos otros países asiáticos.  En otras
palabras, capitales abundantes y baratos, por un lado, y por otro
mercancías igualmente baratas y abundantes.
Hace algunas décadas atrás, una avalancha de capitales hacia América
Latina, proveniente de los países desarrollados, hubiera sido recibida
como un auténtico maná caído del cielo.  Hoy en día el problema es la
abundancia de dichos capitales, pues eso hace bajar el precio del
dólar, expresado en moneda nacional- es decir, una revalorización de
la moneda nacional- con lo cual se desincentivan las exportaciones que
tan necesarias son para generar una inserción positiva y sostenida en
los circuitos del comercio internacional contemporáneo.
La abundancia de mercancías baratas provenientes de Asia se convierten
también, al mismo tiempo, en una bendición y en un problema, pues
generan opciones y alternativas en los mercados internacionales de
bienes manufacturados - antes dominados sólo por los países
desarrollados -  pero  arruinan también  a productores nacionales en
los países en desarrollo y hacen difícil la competencia internacional.
POLÍTICA MONETARIA
Si estos problemas obedecieran única y exclusivamente a la baja
productividad o al mal desempeño de las economías de los países en
desarrollo el problema podría ser entendido, al menos por algunos,
como un castigo de los dioses frente a lo cual no queda sino la
resignación.  Pero la realidad de las cosas muestra que estos
fenómenos que mencionamos son consecuencia de las políticas económicas
tomadas por otros gobiernos del mundo, en defensa de sus intereses
nacionales, y sin que les importe mayormente las consecuencias
negativas que las mismas puedan tener sobre terceros países.
El sunami financiero y  monetario es consecuencia de la política
monetaria de Estados Unidos, de Inglaterra y de Japón,
fundamentalmente, que buscan insuflar a sus economías, y a la economía
mundial, la liquidez que sea necesaria como para poder revitalizar sus
economías. Esos capitales, que salen del sistema bancario a tasas de
interés cercanas a cero, no se quedan en sus países de origen, sino
que salen a recorrer el mundo en busca de inversiones rentables. Los
países en desarrollo - y en particular los países de América Latina -
necesitan de esos capitales, pues aportan desarrollo productivo y
tecnológico, e inserción en los canales comerciales internacionales,
pero su recepción en grandes volúmenes trae las consecuencias que
hemos mencionado. El problema radica, entonces, en cómo aprovechar la
presencia de esos capitales, minimizando o eliminando sus eventuales
consecuencias negativas. Eliminar éstas últimas por la vía de impedir
o inhibir la entrada de capitales extranjeros, es muy fácil, pero al
mismo tiempo muy torpe, pues implica cerrarse a los aspectos positivos
que puede tener la actual coyuntura económica internacional.  Pero las
medidas individuales o colectivas, en el campo internacional,  para
impedir que la situaciones cambiarias minen la productividad de los
países en desarrollo, es un tema que está abierto, y en el cual es
necesario el más amplio debate. En todo caso, los países desarrollados
no son inocentes ni indiferentes en el desarrollo de esta situación.
El sunami comercial tiene a China y a varios otros países asiáticos,
como protagonistas fundamentales.  No se puede impedir que las
mercancías provenientes de esos países sean generadas con salarios más
bajos que los que se pagan en otras regiones del mundo. No se ve
posible establecer ni postular hoy en día una homologación universal
de salarios. Pero lo que sí es posible y deseable es impedir los
subsidios privados o estatales a ciertas mercancías – es decir, el
dumping, la venta por debajo del costo- para penetrar mercados y
arruinar competidores a nivel internacional.
DESLEALTAD
Esa es una práctica desleal de comercio condenada en la Organización
Mundial de Comercio,  pero frente a la cual, desgraciadamente, es
difícil tener los controles adecuados.  Pero es también un problema
que debe ser analizado y enfrentado en forma tanto individual  como
colectiva en el seno de la comunidad internacional. Los sunamis
monetarios y comerciales tensan y amenazan, hoy en día, la disciplina
y el esfuerzo económico que ha realizado América Latina en el
transcurso del siglo XXI.